El senador Rodrigo Blás habló sobre la creación de la Agencia de Inmuebles Estatales, propuesta que se encuentra dentro de la Rendición de Cuentas, y explicó que no acompañó la iniciativa por considerar que habilita al Estado a involucrarse en negocios inmobiliarios y genera una nueva estructura pública.
Indicó que comparte la necesidad de que el Estado realice un inventario de sus propiedades y determine cuáles utiliza, cuáles puede vender y cuáles pueden destinarse a otros fines. Sin embargo, marcó diferencias con el mecanismo planteado para administrar esos bienes.
“Entender y compartir la necesidad y urgencia de que el Estado disponga de una cantidad de inmuebles que no sabe bien para qué los tiene y de inventariarlos”, señaló. No obstante, calificó a la nueva agencia como “un Frankenstein” que genera dudas sobre el destino y funcionamiento del organismo.
Según explicó, la Agencia de Inmuebles Estatales tendría una administración independiente y estaría vinculada a la gestión, transferencia y disposición de bienes inmuebles, además de la administración de proyectos relacionados con su desarrollo y mantenimiento.
“¿Qué es lo que van a hacer? ¿Negocios? ¿Otra ente público dedicado a hacer negocios ahora con los inmuebles del Estado para arrancar a perder plata?”, cuestionó Blás.
El senador sostuvo que los inmuebles estatales deberían tener destinos concretos: ser utilizados por organismos que los necesiten, venderse cuando no resulten útiles o transformarse en recursos para otros fines públicos.
“Son para vender, porque no nos sirven o pueden transformarse en dinero para otros usos. Ahora, para fiduciar, fideicomiso, organizar, administrar…”, expresó.
Blás también cuestionó que la nueva estructura pueda participar en proyectos inmobiliarios y asociarse con privados. “Tres personas a pensar negocios y después mañana van a construir y pasado van a alquilar y tras pasado se van a asociar con alguien. ¿Para qué? El Estado inmobiliario, el Estado desarrollista”, afirmó.
En ese sentido, advirtió sobre los riesgos de que el Estado asuma un rol empresarial en el mercado inmobiliario. “El Estado es el mejor socio que un privado pueda tener. Pierde siempre, decide tarde”, sostuvo.
Para Blás, los bienes públicos deberían destinarse a objetivos concretos, como vivienda, oficinas públicas o la generación de recursos mediante su venta, pero no utilizarse para desarrollar negocios junto a privados.
“Vamos a venderlos o darlos en utilidad, en comodato, en lo que sea, que sea útil para la sociedad, útil haciéndolo plata, útil haciéndolo vivienda, útil haciéndolo oficina del Estado, pero no pensar y habilitar que se hagan negocios con privados en la gestión de los bienes inmuebles”, afirmó.
Finalmente, sostuvo que existen antecedentes de emprendimientos estatales que terminaron generando pérdidas y consideró que la creación de la agencia puede repetir ese esquema.
“Esto es fracaso y hay historias de fracaso de estos sueños trasnochados del Estado pensando y generando actividades productivas en función de la explotación de negocios”, cuestionó.











































