Astrónomos identificaron a S301, la estrella más rápida conocida hasta ahora en la Vía Láctea, desplazándose a unos 25.000 kilómetros por segundo alrededor de Sagittarius A*, el agujero negro supermasivo ubicado en el centro de nuestra galaxia. La velocidad equivale a más del 8% de la velocidad de la luz y es unas 100.000 veces superior a la de un avión comercial.
El hallazgo fue realizado mediante observaciones del Very Large Telescope Interferometer del Observatorio Europeo Austral, instalado en el desierto de Atacama, Chile. Los resultados fueron publicados en la revista Nature.
S301 completa una órbita alrededor del agujero negro en apenas 8,7 años, estableciendo además el período orbital más corto conocido para una estrella en torno a Sagittarius A*. Su trayectoria es extremadamente alargada y, durante el punto de máxima aproximación, pasa unas diez veces más cerca del agujero negro que otras estrellas utilizadas hasta ahora como referencia.
“Esa estrella es realmente muy, muy rápida”, señaló el astrónomo Stefan Gillessen, del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre.
La enorme gravedad de Sagittarius A* acelera a S301 durante su aproximación sin que la estrella termine cayendo dentro del agujero negro. Esa cercanía la convierte en una herramienta especialmente valiosa para estudiar fenómenos que hasta ahora resultaban extremadamente difíciles de medir.
En torno al agujero negro central existen cientos de estrellas y los científicos han podido reconstruir las órbitas de varias decenas. Sin embargo, S301 se aproxima más que cualquier otra observada hasta ahora, por lo que experimenta con mayor intensidad los efectos relativistas asociados a ese entorno extremo.
Uno de los principales objetivos será utilizar su movimiento para intentar determinar la velocidad de rotación de Sagittarius A*. Los investigadores esperan que pequeñas modificaciones en la órbita permitan detectar cómo el giro del agujero negro deforma el espacio-tiempo a su alrededor.
Los agujeros negros supermasivos se encuentran en el centro de prácticamente todas las grandes galaxias, pero como ni siquiera la luz puede escapar desde su interior, muchas de sus propiedades solo pueden estudiarse de manera indirecta.
Para los científicos, S301 abre una oportunidad excepcional. El avance de los telescopios permite detectar estrellas cada vez más débiles y cercanas al agujero negro, por lo que podrían existir otros objetos todavía más rápidos esperando ser descubiertos.
“Esto es solo la punta del iceberg”, señaló el astrónomo Tuan Do, de la Universidad de California en Los Ángeles, quien no participó en el estudio.












































