La situación de déficit hídrico en el departamento de Maldonado comienza a mostrar efectos cada vez más profundos, no solo en el sector productivo rural, sino también en la vida cotidiana de la población.
Así lo advirtió el edil Alejandro Batista, quien señaló que el problema ya es crítico en varias zonas, donde familias y productores enfrentan dificultades tanto para el consumo humano como para el abastecimiento de agua destinada a animales.
Según explicó, la Intendencia Departamental ha desplegado una serie de medidas de emergencia para mitigar la situación. Entre ellas, se destaca el suministro de agua a vecinos afectados para cubrir necesidades básicas, así como el apoyo directo a productores que requieren mantener sus actividades.
Paralelamente, se avanza en soluciones de mayor alcance, como la limpieza y recuperación de aguadas.
En ese marco, también se implementan acciones en coordinación con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, que incluyen programas de perforaciones para la obtención de agua subterránea. Estos proyectos contemplan un esquema de financiamiento en el que el ministerio asume el 80% del costo y la Intendencia el 20%, lo que permite a los productores acceder a una solución estructural sin costo directo.
Batista subrayó además un fenómeno reciente: el crecimiento de la población en áreas rurales sin experiencia en prácticas tradicionales de almacenamiento de agua. Este cambio en el perfil de los habitantes, muchos de ellos provenientes de la ciudad, ha generado nuevas dificultades ante la falta de previsión en el acopio del recurso.
El escenario plantea un desafío integral que combina urgencia, planificación y adaptación, en un contexto donde el agua se consolida como un factor determinante para la sostenibilidad productiva y social del departamento.









































