¿Dónde naciste y cuándo comenzaste con la música y el canto?
Nací en Valdense en Colonia, pero como allí no había partera, vine al mundo en Colonia Suiza, un lugar con muchos suizos, alemanes, (Colonia Valdense con gente del Piamonte). Crecí obviamente en el campo, y en mi casa mi padre tocaba bandoneón y el acordeón a piano. Entonces yo a los cuatro años, acostada en la cama de mis padres, me ponía el acordeón arriba y así empecé a tocar de oído.
Fui creciendo con el acordeón, a los siete años ya tocaba en reuniones familiares y de cumpleaños. Sobre todo tocaba valsecitos suizos, muy típicos de las músicas de los Alpes Suizos, que es precioso. De ahí no paré más. Después, a los siete años empecé a incursionar en el piano, también de oído, y mi madre cuando pudo me compró uno por lo cual seguí tocando todo de oído hasta que alrededor de los 15, y luego en dos años me recibí de profesora de piano.
Con el canto, también a los siete u ocho años siempre estaba en el coro y cuando cantaban en las fiestas patrias, y estaba en un grupito que hacíamos los solos, hasta ahí sin estudiar específicamente canto. Luego ayudé a un profesor que venía de Carmelo, a Colonia Suiza, le preparaba el coro, así que siempre estuve relacionada con eso. Y empecé a estudiar canto cuando me fui a Buenos Aires en los años 80. Me encontré en un viaje a Brasil con un profesor del Teatro Colón y ahí empecé con él, un profesor italiano, fue increíble. Después también tuve de maestro al padre de Reinaldo Censabella, que fue director del Teatro Colón”.

Vivís parte de tu tiempo en Italia y en Punta del Este, ¿Cuándo te radicaste en el balneario?
En principio me vine a vivir a Punta del Este a una casa, y luego cuando enviudé estuve sola en un apartamento, Después volví cuando me casé otra vez en el 2003, y me quedé aquí. Así que estoy desde 1993.
Sabemos que también dirigís dos fundaciones: FLUIR en Uruguay y otra en Italia. Contános cómo surgió esto.
Arme la fundación aquí porque siempre me gustó ayudar y desde esta forma se puede hacer desde un marco institucional.
Y en Italia es un poco distinto, porque René mi marido, tenía un edificio de 3.000m en la plaza principal del pueblo y un día me dice: “Me gustaría que el día que yo no esté, vos dones algo del edificio para ayudar a niños enfermos de cáncer». Él era viudo y su difunta esposa había fallecido de cáncer al páncreas y él siempre se decía que nunca había ayudado lo suficiente para sanarla.
Entonces yo le dije: “René, este edificio no lo quiero, así que ¿por qué no hacemos una fundación y hacemos la donación del edificio y entonces vos haces lo que quieras con él?» Recuerdo que él mi miró y no podía creerlo.
Así que le ayudé a concretar ese sueño, porque apenas nos casamos, viajamos a Italia y me puse a averiguar con escribanos cómo se debían realizar todos los trámites y en 2005 ya empezó a funcionar, así que pronto va a cumplir 20 años.

¿Ambas fundaciones se enfocan en niños enfermos de cáncer?
La fundación de Uruguay (FLUIR) es más amplia, ayudamos diversas personas con distintas necesidades, incluso a instituciones (hogares de niños y de ancianos, hospitales, ONGs, etc). Con la fundación de Italia hemos ayudado mucho a chicos con cáncer, pero también gente grande necesitada.
Estamos trabajando mucho con el Instituto de protonterapia, que es un tratamiento muy directo, es como un láser de protones que va directamente al tumor. Y eso se usa generalmente en niños. Yo no podía creer la cantidad de niños de tres o cuatro años con problemas cerca del corazón, en el cerebro, y este tratamiento va directo al tumor, porque si no estaría afectando otros órganos vitales. Y es un tratamiento carísimo, un tratamiento que sale €1000 por día, y a veces tienen que quedarse dos semanas o tres.
Además son unos ocho o diez minutos, donde el paciente tiene que quedarse inmóvil. ¿Y cómo hacés para que un niño quede inmóvil? Así que hay que ingeniárselas para contarles historias que les tienen que hacer de superhéroes, para que el niño se quede ahí haciéndole parte de la historia que él tiene que actuar.
También hemos ayudado a la parte del hospital en que hay un neurocirujano que es punta en el mundo, porque hace operaciones en el cerebro directamente, con tecnología avanzada. Ubican el tumor, trepanan el cráneo en la parte mas cercana al tumor y ahí empiezan a tocar las neuronas, mientras la persona está despierta, mostrándoles imágenes. La persona tiene que describir lo que ve, tiene que hablar. Y en el momento que van tocando, si la persona ahí tiene algún lapsus o algún problema, es porque esa neurona no se puede tocar. Es algo maravilloso todo el trabajo que se hace, el mapeo y luego la extracción.

Has recibido muchas distinciones y premios que te han dado distintas instituciones y en diferentes países del mundo. Podés mencionar alguna de ellas, y si son reconocimientos a tu actividad musical o a tu trabajo social.
Bueno, tienen que ver con ambas cosas. Por ejemplo, en México me dieron un reconocimiento a mi trayectoria, me invitaron, canté y me dieron un premio. Por otro lado en Miami me dieron tres premios por la ayuda que he hecho a niños con problemas. Allí una fundación encausa el dinero hacia Cuba y Venezuela. Para niños que nacen sin piernitas, ayude para obtener las prótesis que se necesitan de acuerdo a cada situación.

Entonces, ahí puedo mostrarte trofeos y diplomas, incluso fui tapa en dos revistas en Miami, que eso también fue muy lindo.
Y después, en Italia también me dieron distinciones, más que nada allí por la obra de la fundación, que además, involucra también conciertos y actividades.
Cuando inauguramos la sede de la fundación, después de que todo ese edificio – que era un elefante blanco – se arregló, volvimos a la nueva sede y ahí realizamos un gran concierto en el teatro Zandonai, que es el teatro más importante, con capacidad para 500 personas, es una joyita, y ahí también hicimos un concierto con la orquesta de Trento .
Estamos al tanto que el 23 de enero se realizará el concierto número 33 en la Catedral de San Fernando ¿Es verdad que con esto cerrás el ciclo allí y vas a comenzar otros proyectos nuevos?
Puede ser, es como que yo tenía un compromiso todos los años de cantar en enero en la catedral. De repente voy a seguir cantando, obviamente porque, respirar, cantar y manejar es lo que hago sin darme cuenta, pero tal vez no lo haga todos los años. Elegí ese número porque es muy significativo; Alejandro Magno murió a los 33 años, Jesucristo murió a los 33 años y tenemos a los 33 Orientales.

¿Y quiénes te van a acompañar en este concierto?
En este concierto, estarán el maestro Hugo Marmolejo, que me acompañó tantos años y me ha hecho tantos arreglos. Omar Sanz para acompañar la parte folclórica, que es un guitarrista excelente. Participará el coro de Rotarios, que le ponen mucho amor a la música, de Canadá llega Laurentiu Popescu, que es excelente y ha cantado en diversas partes del mundo y hacen cosas muy lindas. Después tengo el canadiense, que es un cantante. Por supuesto estará Federico Rodríguez con su piano y también el Cuarteto Atípico. Así que habrá música para todos los gustos.
¿A qué hora comienza y es un concierto abierto para todo público?
Sí, es el jueves 23 de enero a las 21:00 hs después de la misa. Obviamente como siempre es entrada libre a todo público. Yo lo que les pido que ya que nos prestan la Catedral, apelo a la dadivosidad de la gente que va a disfrutar del concierto, para que dejen una ofrenda, voluntaria, es algo que yo siempre hago.

¿Qué es lo que te motiva en general a querer ayudar a los demás y también a llevar la música a todo el mundo?
Son dos cosas complementarias. El hecho de querer ayudar a los demás, lo sentí siempre. Muchas veces me dijeron que yo era egoísta porque no quise tener hijos, pero creo que por el contrario, si hubiera tenido hijos, no hubiera podido ayudar a cientos y miles de personas como lo he hecho. Para el que conoce Buenos Aires, trabajé ayudando, por ejemplo a la Villa 31 durante más de un año y ¿Quién entra ahí? Como también fui a la cárcel de menores, a la de mujeres, al Hospital Fernández.
Aquí fui a la cárcel de Las Rosas, al Hospital de Maldonado, que en su momento le compramos un aire acondicionado para el área de pediatría. Y bueno, eso lo siento de corazón, es más fuerte que yo, lo hice siempre. El servicio es mi vocación, yo soy cristiana y la Biblia dice “Lo que hayan hecho con mis hermanos más pequeños, lo hicieron conmigo.” Y me gusta poner en práctica, eso de “ama a tu prójimo como a ti mismo”, no ser egoísta.
Dios me dio tantas cosas y yo le agradezco. Fíjate que yo me considero que soy administradora de lo que Dios me da. Y en base a eso es que trato de ser generosa y ayudar a los demás.
Recién nos decías que sos cristiana. ¿Qué rol tiene tu fe en tu vida? ¿Qué rol tiene Dios para vos?
Para mí Dios es todo. Yo no podría vivir sin esa creencia. Y eso es lo que me ha llevado, lo que me ha empujado y lo que me ha mantenido. Cuando me acuerdo de cuando quedé viuda, (hay cosas que te quedan marcadas), hacía casi 500 km de Italia a Suiza, yo iba sola. Y pasaba por el San Bernardo y veía las montañas, es todo muy lindo. Pero como yo iba sola, hablaba, iba en diálogo con Dios, preguntándole cosas, contándole otras. Había quedado viuda, había quedado sola y eso es un vacío muy grande. ¿Con qué llenaba ese vacío? Lo llene siempre con Dios.
Y lo otro muy lindo que me pasó muchas veces, pero recuerdo un momento particular que lo sentí muy fuerte. Había perdido algo muy importante, realmente estaba muy preocupada. ¿Y entonces qué hice? Me arrodillé a pedirle a Dios que me ayude, porque necesitaba encontrar eso. ¿Y bueno, para mí el milagro fue que sentí algo en la cabeza, que me decía por qué no te fijás en tal lado? Y ahí estaba lo que había extraviado, te das cuenta.
A veces la gente piensa que Dios hace milagros, no sé de qué manera. Pero si nosotros lo buscamos él está siempre a nuestro lado, para nuestro socorro.
Y te digo un versículo que para mí es básico y bellísimo, es Apocalipsis Capítulo 12 versículo 3; “Yo estoy a la puerta y llamo. Si tú abres la puerta, entraré y cenaré contigo y tú conmigo”.
Dios está llamando a la puerta de nuestro corazón, y esa puerta no tiene pestillo del lado de afuera. Esa puerta, sólo podemos abrirla nosotros cuando queremos.
























































