El edil del Partido Nacional Gonzalo Gómez reconoció este lunes que “debió haber tenido más recaudos” al contratar a Pablo Leiva, condenado por lavado de activos en el marco de la Operación Trazador, aunque aseguró que desconocía por completo las actividades ilícitas del ahora condenado.
Durante una conferencia de prensa, Gómez explicó que Leiva llegó a su equipo por recomendación de su hijo, Lucio, con quien mantiene desde hace años un vínculo político y personal. Según relató, necesitaba cubrir una vacante en su secretaría y aceptó la sugerencia confiando en esa referencia.
El edil sostuvo que tuvo escaso contacto directo con Pablo Leiva y que buena parte de las comunicaciones se realizaban a través de su hijo. Señaló además que conocía únicamente que trabajaba en un cambio y afirmó que nunca tuvo información sobre actividades ilegales.
“Asumo el error de haberlo contratado”, expresó Gómez, quien afirmó sentirse “abusado en su confianza” y reconoció que, por ocupar una responsabilidad pública, debió extremar las precauciones antes de incorporarlo.
También aclaró que la contratación fue una decisión personal y que ni su agrupación ni Jorge Gandini participaron de ella. Pablo Leiva percibía aproximadamente $52.000 nominales mensuales por el vínculo contractual con la Junta Departamental.
En paralelo, Lucio Leiva renunció a su cargo en la secretaría del edil y se apartó de responsabilidades partidarias. Gómez valoró esa decisión y recordó que el joven fue indagado en la causa pero quedó desvinculado de la investigación.
El curul anunció además que pidió licencia de sus cargos partidarios, se puso a disposición de la Comisión de Ética del Partido Nacional y pidió disculpas a su colectividad y a su sector.
Consultado sobre una eventual renuncia a la Junta Departamental, Gómez descartó esa posibilidad. Sostuvo que cometió un error grave al no haber tomado mayores precauciones, pero consideró que “no hay mérito” para abandonar su banca.











































