El exdirector difundió una carta pública de 17 páginas en la que cuestiona el proceso administrativo en su contra, rechaza las acusaciones sobre su gestión y advierte por el futuro de la institución. En el documento respondió a los cuestionamientos realizados sobre su gestión y su situación administrativa, al tiempo que reivindicó el modelo de trabajo desarrollado durante décadas al frente de la institución.
La difusión de la carta se produjo luego de que Jorge Curbelo compareciera el martes 7 de julio ante la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, instancia en la que respondió a las afirmaciones realizadas con anterioridad por el Directorio de ASSE en referencia a la situación del Hemocentro Regional de Maldonado.
En el documento, de 17 páginas y dividido en doce capítulos, Curbelo explicó que decidió hacer pública su posición porque, según sostiene, aún no ha podido acceder a los fundamentos completos de las decisiones adoptadas respecto a su cargo, pese a haberlos solicitado por las vías institucionales. Aseguró que los plazos para presentar su defensa comenzaron a correr sin contar con esa información y considera que la opinión pública «ya ha escuchado una versión» de los hechos.
También dedicó buena parte de la carta a defender el funcionamiento del Hemocentro Regional, institución que trascendió su rol como banco de sangre para convertirse en un centro de referencia nacional gracias a la innovación, la mejora continua y el trabajo conjunto con la comunidad. Asimismo, destacó la expansión de los servicios, la creación de nuevos programas y la obtención de certificaciones y auditorías durante su gestión.
En otro tramo del documento respondió a los principales cuestionamientos que fueron difundidos públicamente. Sobre sus ingresos, sostuvo que las cifras divulgadas combinaron distintos conceptos salariales y remuneraciones por tareas técnicas y asistenciales específicas, lo que “generó una imagen distorsionada de su remuneración”.
Respecto al clima laboral, reconoció que existieron diferencias y aspectos a corregir, aunque afirma que fueron abordados mediante los mecanismos institucionales correspondientes y rechaza que esos episodios definan el funcionamiento general del Hemocentro. También justificó el traslado diario de una funcionaria al señalar que respondió a necesidades del servicio y a la importancia estratégica de sus funciones dentro del sistema de calidad.
Curbelo también rechazó las versiones sobre presuntas irregularidades en los procedimientos transfusionales y aseguró que durante su administración no se transfundió ningún producto sin cumplir los protocolos de seguridad establecidos. En ese sentido, citó una auditoría realizada por ASSE en 2022, la cual concluyó que existían controles suficientes para garantizar la trazabilidad de los componentes sanguíneos, aunque formuló recomendaciones de mejora.
Además, en la carta cuestionó declaraciones que calificaron al Hemocentro como una institución en estado «calamitoso» y plantea interrogantes sobre el destino de recursos económicos que, según indica, habían sido asignados para su mantenimiento al finalizar la administración anterior.
Hacia el final del documento, el exdirector sostuvo que el debate no debería centrarse en su situación personal, sino en el modelo de salud pública y en la necesidad de preservar las capacidades desarrolladas por el Estado. Aseguró que su principal preocupación es el futuro del Hemocentro y de los programas construidos durante años junto a funcionarios, donantes e instituciones de la comunidad.
Por último, puntualizó que no escribió la carta para reclamar un cargo ni cuestionar una resolución administrativa, sino para defender el valor de las instituciones públicas y promover un debate sobre el futuro del sistema de salud y la continuidad de las capacidades desarrolladas por el Hemocentro Regional.








































