El expresidente publicó una columna en el portal colorado Correo de los viernes, donde hizo referencia a la conmemoración del Día del Patrimonio, que en esta ocasión tiene como consigna “Raíces indígenas: pasado, presente y futuro”.
Sanguinetti se refirió a que expondrán sobre el “legado guaraní” de Andrés Guacurarí, “el joven indígena misionero que desde su primera juventud acompañó al prócer en su lucha, convirtiéndose en un verdadero caudillo”.
“Es importante que en esta ocasión se pueda recordar a nuestros ancestros indígenas por lo menos con un mínimo de verdad histórica y algo menos de mitología. Sin quererlo, el fútbol le ha hecho mucho daño a nuestro país, cuando un periodista acuñó lo de ‘garra charrúa’ para exaltar la bravura de nuestra selección y terminó siendo una especie de emblema nacional. A ello se añadió luego, en el brote indigenista de los 500 años del Descubrimiento de América, la tergiversación histórica del libro de Acosta y Lara sobre el combate de Salsipuedes”, escribió el expresidente.
Según Santguinetti, “allí se terminó con una toldería ya inaceptable para la vida en sociedad y de ninguna manera con lo que quedaba del pueblo charrúa, en las antípodas de un intento genocida”. “Por algo no hubo más de unos 40 muertos, incluso militares, y nada menos que 300 prisioneros. Basta dar los números para desterrar esa fábula del genocidio. El grupo remanente, incluso, dio muerte luego a Bernabé Rivera, cortando la vida de un militar que asomaba ya con un perfil de caudillo”, agregó.
Según Sanguinetti, el “mito charrúa ha invisibilizado” la presencia guaraní en nuestro territorio. “En 1702 un ejército guaraní, comandado por los jesuitas, derrotó a los charrúas en el llamado combate del Yí, en que murieron 280 guerreros y 500 resultaron prisioneros. No existía todavía Montevideo y Colonia había sido fundada por los portugueses. Los charrúas venían huyendo del territorio entrerriano donde habían vivido en condición nómada y, luego de ese combate, muy disminuidos, andarán por el norte de lo que es hoy el Uruguay”, agregó.
Más adelante, en su artículo, Sanguineti se refirió al momento en 1828 en que
“Fructuoso Rivera invade y conquista las Misiones” y “recogerá la adhesión de todos sus pueblos”. “Devueltas a Brasil como precio de nuestra independencia, provocará el éxodo guaraní con el que el caudillo oriental fundará Bella Unión. Y más tarde Durazno, reiterándose así una presencia guaraní insoslayable”, agregó.
“Este Día del Patrimonio se asoma así a una parte importante de nuestra historia, que hoy usualmente se evoca con más mitología que historia. Su consecuencia es oscurecer el valor y presencia de ese mundo guaraní, que distribuido en diversas etnias y pueblos, será —y es— parte de nuestra condición”, concluyó.













































