El caso se originó a partir de múltiples reportes que señalaban que el individuo cobraba a turistas para permitirles interactuar y fotografiarse con los animales, a los que atraía mediante la alimentación en la zona portuaria. Esta práctica, además de estar prohibida, representa riesgos tanto para la fauna como para las personas.
Las autoridades ya habían advertido previamente al involucrado sobre la ilegalidad de su accionar. Sin embargo, en los últimos días se registraron nuevos episodios que incluyeron conductas agresivas hacia los lobos marinos, lo que motivó su detención.
Tras ser puesto a disposición de la Justicia, la Fiscalía resolvió su liberación, aunque quedó bajo apercibimiento. Esto implica que en caso de reincidir, podría enfrentar sanciones más severas, incluyendo la imputación por desacato.
El episodio vuelve a poner el foco en la necesidad de reforzar los controles en uno de los principales puntos turísticos de Punta del Este, donde la convivencia entre visitantes y fauna marina requiere del cumplimiento estricto de las normativas vigentes para garantizar la protección del ecosistema y la seguridad pública.







































