La conmoción por la muerte de la joven uruguaya Abril Melina Marino Pereira, oriunda de Maldonado, y del guía de montaña Emiliano Feida en el Glaciar Vinciguerra, en Tierra del Fuego, generó una profunda ola de mensajes en redes sociales por parte de montañistas, escaladores y amantes de la naturaleza.
Varios de ellos habían recorrido el mismo sendero apenas horas antes de la tragedia y compartieron reflexiones cargadas de emoción sobre los riesgos de la montaña y el respeto que exige este tipo de entornos naturales.
Uno de los mensajes fue el de Raúl Torres, quien relató en su cuenta de Facebook que había estado en el glaciar un día antes del accidente. “La tragedia ocurrida en el Glaciar Vinciguerra me golpeó profundamente. Apenas un día antes estuve recorriendo ese mismo lugar. Caminé sobre su hielo, observé sus grietas, escuché el agua correr bajo el glaciar y sentí, una vez más, la inmensidad de la montaña fueguina.
Estas noticias nos recuerdan algo que quienes frecuentamos la montaña sabemos bien: la naturaleza puede ser maravillosa, generosa y transformadora, pero nunca deja de ser naturaleza”.
“La montaña nos regala paisajes inolvidables, silencio, desafíos y enseñanzas. Nos permite avanzar por sus senderos y alcanzar lugares extraordinarios. Pero también nos exige respeto, prudencia y humildad. Por más experiencia que tengamos, siempre existen factores que escapan a nuestro control. Por eso cada salida debe afrontarse con responsabilidad, preparación y respeto por el entorno”.
“Hoy mi pensamiento está con las familias, amigos y seres queridos de quienes perdieron la vida. Que esta tragedia nos recuerde que la montaña no está para ser conquistada. Está para ser comprendida, respetada y admirada”.
En la misma línea se manifestó Maximiliano Quinteros, quien contó que el pasado domingo había caminado por ese mismo lugar. En su mensaje señaló que la montaña regala paisajes únicos y una profunda conexión con la naturaleza, pero también recuerda la fragilidad humana.
Quinteros dedicó palabras especiales al guía Emiliano Feida, a quien describió como una persona muy querida y respetada en el ambiente, y recordó a Abril como una visitante uruguaya que había llegado al extremo sur del continente en busca de la belleza del «fin del mundo».
Por su parte, Mirtha Aracena eligió homenajear a las víctimas a través de un emotivo poema:
“En la cumbre del silencio, allá donde el viento nombra la eternidad y el hielo guarda historias que no se olvidan, dos almas caminaron confiando en la montaña, siguiendo el pulso antiguo de la vida. Emiliano, guardián de senderos y alturas, llevabas en los ojos la claridad del sur, y en cada paso tuyo florecía la certeza de que amar la tierra también es darla en luz. Tus huellas no se borran en la nieve, quedan sembradas en quienes supieron mirar, en cada historia compartida, en cada cumbre, en cada vida que ayudaste a abrazar. Y junto a vos, Abril, viajera del horizonte, soñadora de paisajes sin final, tu nombre ahora se vuelve brisa suave que el glaciar aprende a pronunciar. Hoy la montaña calla… pero no olvida, sus grietas guardan ecos de valor, y el cielo fueguino, inmenso y encendido, los recibe en su abrazo de quietud. No es despedida: es altura, no es final: es inmensidad. Porque quien ama así la vida no deja nunca de habitar. Que el viento los lleve en su canto eterno, que la nieve los cubra con paz, y que en cada paso de quien suba la montaña su memoria vuelva a caminar”.
La tragedia ocurrió durante una excursión al Glaciar Vinciguerra, ubicado en las cercanías de la ciudad argentina de Ushuaia. Abril Melina Marino Pereira y Emiliano Feida habían partido el lunes 1º de junio rumbo al glaciar, pero no regresaron en el horario previsto, lo que activó un importante operativo de búsqueda.
Tras varias horas de intenso trabajo por parte de los equipos de rescate, ambos fueron hallados sin vida en una zona de difícil acceso del circuito de alta montaña.
El Glaciar Vinciguerra forma parte de la Reserva Hídrica Provincial Vinciguerra y Valle del Arroyo Chico, uno de los paisajes más visitados de Tierra del Fuego por sus lagunas de origen glaciar, bosques y formaciones de hielo. Sin embargo, especialistas advierten que se trata de un recorrido exigente, con una extensión de entre 12 y 14 kilómetros entre ida y vuelta, que atraviesa turbales, arroyos, sectores de barro, pendientes pronunciadas y áreas donde suelen presentarse nieve y hielo durante buena parte del año.
Las autoridades y operadores turísticos de Ushuaia catalogan el sendero como una excursión de dificultad media-alta a alta debido a las condiciones climáticas cambiantes y al terreno irregular, factores que obligan a contar con preparación física, equipamiento adecuado y experiencia previa en ambientes de montaña.
























































