Visiblemente emocionada, Díaz comenzó señalando “no saber qué hacer con tanto cariño”.
Acompañada por su esposo e hijos, a los que referenció en varias oportunidades durante su alocución, la actriz agradeció al presidente de la Junta, Damián Tort y los ediles.
Sostuvo que es hija de esta tierra, fernandina, crecida con el viento que pega salado en la Brava y te abraza en la Mansa, con el jagüel como el paraíso Disney de la infancia.
Fernandina del IUA, del colegio hermanas capuchinas, de los primeros años de la escuela de arte dramático de Maldonado.
En la plaza interpretó una navidad a la virgen María. Sostuvo que aprendió a desobedecer la hora de llegada y que plantó árboles en la rotonda de Francia y Parada 5, moza y promotora.
Señaló que su lugar en el mundo eran sus libros y sus diarios íntimos, donde se preguntaba por la injusticia del mundo.
Mis maestros me enseñaron el mundo, a interpelarlo, a sembrar más preguntas que respuestas, agregó.

Dijo que nada de lo que hizo en la vida fue en soledad, sino que siempre sintió las huellas de todos. Que con las mujeres se siente entre hermanas, y es que todavía son subalternas, porque no pudieron algo. En eso nos reconocemos cuando nos miramos, indicó.
Sus amigas son un puerto al que siempre vuelve para recordar quien es, que la define, de dónde viene, o cuando se perdió, las que le enseñaron a no marearse con los aplausos expresó emocionada.
Se expresó sobre sus padres que hicieron de su nido una casa donde entraban todas las posibilidades, discusiones, risas y hasta todos los novios. Dos personas que se amaron y ayudaron a construir Maldonado.
Recordó cuando su esposo le pidió matrimonio y ella quería un anillo. En ese momento le dijo “anillo marca una propiedad en el otro y tú eres mi amor” le respondió. Con él sintió por primera vez que estaba pronta para emprender el vuelo de ser mamá.
Sobre sus hijos, que la aplaudían de la tribuna, Emilia los definió como sus “soles” que han hecho de sus días un parque de diversiones. Mirándolos les dijo que el placer de parirlos, cuidarlos, acompañarlos, ha sido lo más importante que le ha pasado y ha hecho en toda su vida.

El trabajo de criar criaturas es el trabajo más importante del mundo. Les agradeció la paciencia, lo buen compañeros que son, por compartir y comprender cómo se sienten las mujeres cuando cuidan tanto y a veces las cuiden tan poco.
A su Maldonado querido le dio las gracias por ser la tierra que la vio nacer, crecer, a la que vuelve siempre buscando cobijo. “Gracias por tus ríos, tus sierras, tu arte, tus ganas de sanar. Celebro un Maldonado que se valore, que valore su patrimonio, su gente, la salud de sus aguas y sus tierras, que guardiane la historia y su cultura” agregó.
Pidió que se democratice más su cultura, que derrame melodías, que promueva festivales, promueva becas para los más necesitados y sea una usina donde las mujeres estén más sobre las tablas y no en la platea.
Se comprometió a trabajar por la paridad política entre hombres y mujeres, porque necesitan ocupar espacios de gestión y ejecución, concluyó.
La edila Verónica Robaina, del Partido Nacional, fue la primera en hacer uso de la palabra.
Allí destacó a Díaz como una hija de Maldonado a quien conocieron en las tablas, la televisión, en el carnaval o en las páginas de uno de sus libros. La definió como una mujer premiada, criticada, aplaudida, controversial, pero siempre respetada.

Sostuvo que representa a aquellas mujeres que dejó los no se puede para tomar más impulso. Cuando decidió que el arte era el camino a seguir escuchó un “De qué vas a vivir?”, sin embargo lejos de dejar su vocación siguió adelante, porque los sueños no se abandonan, señaló.
Robaina dijo que Emilia fue rebelde, pero con causa, mintiendo su edad para ingresar a la escuela de Arte, un día decidió volar, rompió fronteras y volvió a su país, como ella lo dice, con la cola entre las patas, donde la esperaba el amor de su familia y sus afectos.
Volvió a resurgir, arriesgándolo todo para vivir de su pasión. Se impuso, defendió su condición de mujer sin victimizarse. Asimismo, destacó que habla con respeto, mismo en la discrepancia y defiende el estudio como herramienta liberadora de todas las personas.
Sobre los libros que escribió, destacó Guardiana, donde mujeres comunes, que son ignoradas, en lugares recónditos, que hacen cosas extraordinarias.





























































