Un inédito escenario del río Sena y de todos sus icónicos monumentos que lo rodean fue central.
Se puso el acento en los valores humanistas y en la diversidad cultural que representa Francia mientras las delegaciones desfilaban en 85 barcos.
La exatleta Marie-José Perec y el judoca Teddy Riner encendieron un pebetero que un globo aerostático mantendrá suspendido hasta el final de los juegos.
Lady Gaga y Aya Nakamura, entre las estrellas internacionales que cantaron. El momento más emotivo fue Celine Dion, cerrando la ceremonia desde el primer piso de la Torre Eiffel.
El acto comenzó con la retransmisión de una película protagonizada por el cómico local Jamel Debbouze y el exfutbolista Zinédine Zidane en el Estadio de Francia, y diez minutos más tarde la embarcación con la delegación griega dio inicio al tradicional desfile de los deportistas desde la zona oriental del Sena.


Poco después se abrió un muro de agua bajo el puente de Austerlitz, liberando el paso a esta embarcación, la primera de las 85 que deben transportar a los cerca de 6.500 participantes en el desfile hasta Trocadero.
Al mismo tiempo comenzó el espectáculo musical, con la actuación de la reina del pop estadounidense Lady Gaga, que interpretó «Mon truc en plumes» de Zizi Jeanmaire, canción emblemática del music-hall francés, una de las grandes estrellas internacionales que está previsto que participen en la ceremonia.

El momento más llamativo fue un cuadro artístico titulado «Festividad» y que comenzó con la imagen de un grupo sentado a una mesa, en el que estaban varias célebres ‘drag queens’ (Nicky Doll, Paloma o Piche, esa última reconocible por su barba rubia). La puesta en escena hacía pensar en la última cena de Jesucristo con sus apóstoles.
La exatleta Marie-José Perec y el judoca Teddy Riner fueron los últimos relevistas de la llama olímpica y los encargados de encender el pebetero como broche de la ceremonia.

Ambos deportistas, de los más populares en Francia, tomaron el fuego olímpico en el Jardín de las Tullerías y corrieron al pebetero, situado en la base de un globo aeroestático, que estará encendido hasta el cierre de los Juegos, el 11 de agosto.
La cantante Céline Dion, ausente de los escenarios desde 2020 por enfermedad, interpretó el célebre «El himno al amor» de Edith Piaf desde el primer piso de la Torre Eiffel momentos después de que se encendiera el pebetero olímpico.

La canadiense, de 56 años, ya había actuado en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Atlanta-1996. Pocos la imaginaban en París al ver el impactante pasaje del reciente documental «Je suis: Céline Dion», donde aparece sacudida por espasmos, vencida por el dolor, en medio de una crisis, debido a que sufre de Síndrome de la Persona Rígida (SPR).
La ceremonia fue diseñada por el director de teatro francés Thomas Jolly, conocido por el exitoso musical de ópera-rock Starmania, y hasta cierto punto puede ser vista como una idea transgresora.
Unos 45.000 policías y guardias de seguridad privada contratados para la ocasión serán desplegados el viernes, e incluso en puntos estratégicos de la capital habrá francotiradores para garantizar la seguridad durante el desfile.




























































