En las últimas horas se confirmó que el Ministerio de salud Pública investigará de oficio al prestador de salud de la joven de 29 años que se suicidó mientras aguardaba la atención de un psiquiatra en una mutualista de Montevideo .
Casi en forma paralela a esta noticia, la familia de Milagros Chamorro Cabrera emitió un comunicado en el que se expresa lo siguiente:
“Entendemos la conmoción que ha generado el caso de Mili por lo que podrán entender el dolor inconmensurable que estamos atravesando. En primer lugar, agradecemos las condolencias y muestras de cariño tanto de amigos, compañeros de trabajo, conocidos, organizaciones sociales, colectivos feministas, redes de contención, y toda la población en general que se ha sensibilizado con todo lo vivido y padecido por Mili tanto en el momento en que se animó a hablar en público
sobre su violación como también ahora con su suicidio”.
“Queremos expresar que este desenlace es multicausal. Desde la violación, las trabas y el desamparo por parte del Sistema Judicial, y la enorme ineficiencia del Sistema de Salud que una y otra vez no contempla a la salud mental como una de las principales emergencias sociales de Uruguay. Milagros Chamorro pidió ayuda, a gritos, se la sostuvo en innumerables oportunidades a nivel familiar y con ayuda psicológica además de psiquiátrica. De todas formas, tuvo este trágico final”.
“Agradecemos las manifestaciones que se prevén realizar en homenaje a Mili y en reclamo de justicia para ella. Mantenemos la esperanza de que al hacerse visible su caso, las personas que son víctimas de violación y las que necesitan atención a nivel de salud mental puedan ser escuchadas, contenidas y acompañadas por los sistemas Judicial y de Salud de Uruguay. También exhortamos a respetar su memoria”.
“Además de ser una trabajadora social que ayudaba a niños, personas sin hogar y mujeres víctimas de violencia de género, Mili fue una víctima de violación y de las inoperancias del Poder Judicial y también del Sistema de Salud, y principalmente fue una joven intrépida, inteligente, cariñosa y una divina hija, hermana, tía, cuñada, amiga y compañera. De esa manera es que preferimos recordarla mientras intentamos rearmar nuestras vidas de la forma en que podemos”.
“No buscamos justicia porque sabemos que en su caso no la hubo, no la hay y no la habrá. Nada nos la podrá devolver. A pesar de sentir una inmensa impotencia y tan profundo dolor, escribimos esto intentando apelar a su voluntad y para hacer honor a su causa, deseando desde lo más profundo que pueda ayudar a otras víctimas”.
No queremos transmitir un mensaje de odio y reproche; todo lo contrario, buscamos paz y esperanza”.




























































