El derrame de petróleo en el Arroyo Solís, registrado este sábado 30 de noviembre en el tramo colgante del puente que une Canelones y Maldonado, generó preocupación entre las autoridades y referentes ambientales. El incidente, causado por una fisura en un oleoducto de Ancap, fue contenido gracias a un operativo de emergencia, pero sus efectos aún mantienen en alerta a la zona.
La fuga fue detectada en horas de la mañana, y Ancap activó de inmediato su protocolo de contingencia para frenar el vertido. Según informó Nicolás Spinelli, gerente general de la empresa, «la situación ya está controlada. Se bloqueó la línea y se detuvo el bombeo». Además, aseguró que el suministro de combustible no se verá afectado.
Sin embargo, las tareas de limpieza y evaluación de daños se extenderán durante varios días. Prefectura Nacional desplegó barreras absorbentes y trabaja en la remoción mecánica del crudo restante para minimizar el impacto ambiental: «Vamos a tratar de aislar todo el hidrocarburo que está sobrenadante», explicó el director de Medioambiente de la Prefectura, Gonzalo Palleiro.
Las principales preocupaciones se centran en los cangrejales de la zona, considerados vitales para el ecosistema local. Las Intendencias de Canelones y Maldonado se encuentran monitoreando la situación, señalaron fuentes municipales.
Además, el derrame obligó a suspender temporalmente las actividades náuticas y pesqueras en el arroyo.


























































