Una de las propiedades más emblemáticas asociadas a una investigación por narcotráfico internacional en Uruguay cambió oficialmente de manos este jueves, luego de que fuera subastada la mansión conocida como “Quincho Grande”, ubicada en Punta del Este.
El inmueble pertenecía al narcotraficante mexicano Gerardo González Valencia, quien estuvo detenido en Uruguay antes de ser extraditado a Estados Unidos para enfrentar cargos vinculados al crimen organizado.
La residencia fue finalmente adjudicada por un monto de 1,2 millones de dólares, superando ampliamente la base fijada para el remate, que había sido establecida en 680.000 dólares. La oferta ganadora fue realizada por el empresario Pablo Ferrari, quien participó en la subasta utilizando un seudónimo.
El procedimiento fue llevado adelante por la Asociación Nacional de Rematadores, Tasadores y Corredores Inmobiliarios, que organizó la instancia pública de venta bajo estrictas condiciones de participación. Para poder ofertar, los interesados debieron presentar previamente una garantía de 10.000 dólares con al menos 24 horas de anticipación.
La propiedad había adquirido notoriedad pública tras conocerse que pertenecía a González Valencia, señalado como líder del cartel Los Cuinis. El narcotraficante mantenía además vínculos familiares con Nemesio Oseguera Cervantes, conocido en el mundo criminal como “El Mencho”, figura asociada al cartel Cártel Jalisco Nueva Generación.
La mansión, conocida como Quincho Grande, se había transformado con el tiempo en uno de los bienes más simbólicos dentro de las investigaciones sobre lavado de activos vinculadas a organizaciones criminales internacionales que operaron en la región.
Con la concreción de la subasta, el inmueble deja atrás un capítulo marcado por causas judiciales y pasa a integrarse nuevamente al circuito inmobiliario formal de la zona, en una operación que despertó fuerte interés tanto en el ámbito local como internacional.
























































