Tras varios días con temperaturas inusualmente elevadas para la época, Uruguay se encamina hacia un cambio de escenario climático que marcará el fin del prolongado “veranillo” y dará paso a condiciones más acordes al otoño.
De acuerdo al observatorio meteorológico Metsul, el giro en el tiempo no será abrupto, sino progresivo llegando al 11 de abril. En una primera etapa, un sistema de baja presión que se desarrollará entre Argentina y Uruguay favorecerá incluso el ingreso de aire cálido, manteniendo por algunos días más las temperaturas templadas y la sensación de humedad.
Sin embargo, el punto de inflexión llegará hacia mediados de la próxima semana, cuando ese mismo sistema se profundice sobre el Río de la Plata y habilite el ingreso de una masa de aire frío desde el sur del continente. Este fenómeno comenzará a sentirse con mayor claridad a partir del miércoles 8, extendiéndose durante varios días y consolidando el descenso térmico.
El cambio dejará atrás las jornadas cercanas a los 30 grados que se registraron en el cierre de marzo y comienzos de abril. En su lugar, se instalarán temperaturas más moderadas, con mínimas que oscilarán entre los 13 y 15 grados y máximas que se ubicarán en el entorno de los 20 a 23 grados, lejos aún de valores invernales extremos.
Además del descenso térmico, el nuevo patrón climático estará acompañado por un aumento de la inestabilidad. Se prevén varios días con precipitaciones durante la primera quincena del mes, con estimaciones que indican entre seis y ocho jornadas con lluvias, algunas de ellas de carácter intermitente.
El cambio en la dirección de los vientos, que rotarán hacia el sector sur, será otro de los factores determinantes en este proceso. Esta circulación no solo contribuirá al ingreso del aire más frío, sino también a una mejora en la calidad del aire, reduciendo la humedad acumulada en los últimos días.
De este modo, el país comienza a despedirse definitivamente del clima veraniego para dar paso a un otoño más clásico, con temperaturas agradables, mayor variabilidad y un régimen de lluvias más frecuente. Un escenario que si bien implica el fin del calor, no anticipa por el momento la llegada de fríos intensos.
























































