La frontera entre Uruguay y Brasil se prepara para recibir una de las inversiones turísticas más ambiciosas de los últimos años. El proyecto, denominado Atlántico Splash Park, prevé la construcción de un gran complejo turístico y comercial en las inmediaciones del Chuy y Chuí, con una inversión estimada en 27 millones de dólares y el objetivo de convertir a la región en un nuevo polo de atracción para visitantes de ambos países y de Argentina.
La iniciativa contempla mucho más que un centro comercial. El desarrollo incluirá un resort cinco estrellas, un parque acuático cubierto que funcionará durante todo el año y un innovador shopping construido a partir de 300 contenedores marítimos reciclados, apostando por un concepto arquitectónico moderno y sostenible.
De acuerdo con el cronograma previsto por los promotores, las obras comenzarían durante este año y la inauguración está proyectada para la temporada 2028-2029, cuando el complejo ya esté en condiciones de recibir turistas nacionales e internacionales.
El objetivo principal es diversificar la oferta de la frontera, tradicionalmente vinculada al turismo de compras, incorporando infraestructura de alojamiento, entretenimiento y recreación capaz de extender la permanencia de los visitantes y dinamizar la economía regional.
Además del impacto turístico, se espera que el emprendimiento genere un importante movimiento económico durante las distintas etapas de construcción y funcionamiento, con la creación de empleos directos e indirectos, oportunidades para proveedores locales y nuevas inversiones complementarias.
El concepto de Atlántico Shopping apunta a posicionar la frontera como un destino integral, donde la hotelería, la gastronomía, el comercio y las actividades recreativas convivan en un mismo espacio, fortaleciendo el desarrollo binacional entre Uruguay y Brasil.
La ubicación estratégica del proyecto permitirá captar tanto al público brasileño y uruguayo como a turistas argentinos que recorren el este del país, ampliando el perfil de un destino que busca dejar de ser únicamente un punto de paso para transformarse en un centro turístico de referencia regional.
Si el cronograma previsto se cumple, el nuevo complejo marcará un antes y un después para la frontera, consolidando una propuesta que combina inversión privada, innovación arquitectónica y una visión de desarrollo turístico pensada para los próximos años.







































