Asumiste el cargo en plena pandemia. ¿Cómo fue tu llegada al MIDES y cuáles son tus principales desafíos en esta nueva responsabilidad?
Cuando uno gana una elección, tiene que asumir responsabilidades. No es lo mismo ser gobierno, que ser oposición. No hay nada más lindo que cuando uno trabaja para que un partido esté en el gobierno eso se concrete. Cuando uno pasa del rol de oposición a gobernar asume responsabilidades. En el momento en el que el ministro me llamó a ver si estaba dispuesta a asumir como directora del MIDES en Maldonado (había sido electa edil nuevamente) acepté inmediatamente. Fue bueno cambiar, ver las realidades departamentales desde otro punto de vista. No es lo mismo estar adentro de la Junta Departamental, que estar aquí. Trabajar el gobierno departamental es una tarea muy linda y de mucha responsabilidad. Se trabaja mucho más de lo que la gente ve. Las comisiones te permiten conocer a los ediles de los partidos y ver cómo se suma, se colabora entre todos los partidos para lograr mejores cosas para el departamento. Pero ahora, esa es una posición de responsabilidad personal, porque la dirección es un cargo político.
¿Qué sentiste cuando te convocaron para el cargo?
Bueno, un enrome orgullo, porque cuando a uno le dan una responsabilidad es porque la creen capaz de llevar adelante algo.
Así que, por un lado feliz, de que se me hayan nominado y por otro lado siento una gran responsabilidad. A mí me gusta trabajar en lo social. Yo quería hacer una tarea social, trabajar cerca de las personas más vulnerables.
¿Qué situación encontraste en Maldonado?
Maldonado es un departamento que tuvo mucha población en estado de vulnerabilidad durante toda la pandemia. Cuando yo asumí, ya había pasado un invierno de pandemia. Entonces, evidentemente era un gran desafío y obviamente queda en uno responder, actuar de acuerdo a las decisiones que se toman a nivel nacional.
El ministro tiene que resolver determinadas cosas que obviamente, las decide en acuerdo con el presidente y eso se baja a los departamentales.
Yo no sabía ni quién era el director anterior en el MIDES. Así que uno de los primeros desafíos cuando asumí fue hacer visible el trabajo que se realiza.

¿Cómo evaluás el majeo que realizó el presidente Lacalle frente a la pandemia?
Cuando uno tiene que tomar decisiones, es muy difícil hacerlo con la cabeza fría. Creo que es algo que hay que reconocerle a nuestro presidente, porque cuando había toda una oposición que decía que había que encerrarse y hacer cuarentena obligatoria; él dijo – contra el mundo -, que no iba a ser capaz de pedirle el uruguayo que se encerrara y que alguien que va a vender a una feria o recolectar algo, sancionarlo o meterlo preso no era opción. Hay que tener mucha seguridad y mucha valentía para tomar esas decisiones.
La oposición nos hizo un cacerolazo a pocos días que empezara la pandemia para que se decretara el encierro obligatorio. Sin embargo, él siguió asesorado por los profesionales, llamó a los mejores en este tema y formó el GACH, algo fundamental para nosotros. Pero las decisiones son políticas.
Lacalle Pou mantuvo la cabeza fría y con ese asesoramiento resolvió.
En Uruguay somos pocos, pero fuimos muy eficientes en la compra de vacunas y en su distribución.
Allí los departamentos tienen que organizarse y aquí tenemos el ejemplo de cómo la intendencia ayudó con la Departamental de Salud a armar toda la logística de vacunación y funcionó bárbaro.
Todos los que fuimos al Campus, nos vacunamos, sin complicaciones ni largas esperas. Todos tuvimos nuestra vacuna y si alguien tuvo problemas para concurrir el día adjudicado, se pudo reagendar sin dificultad.
Otro punto a destacar es la aplicación, que es noticia a nivelo mundial y que están tratando de replicar en otros países. Gracias a la app, tenemos registradas nuestras vacunas en el teléfono.

¿Qué participación tuvo MIDES en Maldonado, durante la pandemia?
Primeramente, cuando se hizo la vacunación barrio a barrio, desde el MIDES ayudamos, porque cuando vamos a los barrios a repartir canastas, vas al territorio y también ofrecimos la vacuna.
Coordinamos con la Departamental de Salud para que la gente que está en situación de calle, o que no podía llegar a los vacunatorios por falta de medios recibieran su vacuna. Se fue a los refugios a vacunar, pero también gestionamos por ejemplo, centros autistas con sus chicos, que era difícil vacunarlos, porque sabemos que hay que tratarlos muy especialmente, y logramos que se vacunaran.
De esta manera hubo un gran acceso a la vacuna de quien lo necesitó, una sensibilidad, una mirada que abarcó a todos y se trató de ir a todos los lados.
Sabemos que hay gente que le cuesta moverse, así que nos preocupamos de llegar también a los hogares de ancianos.
Creo que la descentralización de verdad, es justamente dejar que la gente que esté en territorio trabaje, creo que se logró con un trabajo muy coordinado entre las Departamentales de Salud, las Intendencias y otras instituciones. Eso fue fundamental para que todos accediéramos.

La oposición reconoce el buen manejo sanitario en pandemia pero afirman que Uruguay, comparado con los países de Latinoamérica, fue el que menos invirtió en la crisis económica con los sectores más afectados por la emergencia sanitaria, por ejemplo el turismo. ¿Qué opinas sobre esto?
Yo creo que se invirtió un montón de dinero. Primero tenemos que tener en cuenta que Uruguay tiene una seguridad social, que es ejemplo en América Latina. El seguro de paro que nosotros tenemos en otros países no existe, por lo que tuvieron que empezar de cero.
En cambio, acá teníamos un seguro de paro, que se aumentó y además, se agregó el seguro parcial. Entonces es claro que si vos contás todo eso es mucho dinero.
A nivel departamental, hay cosas importantes de destacar como la alimentación. Y en pandemia, al haber más gente en situación vulnerable, redoblamos esfuerzos.
Nosotros tenemos distintas prestaciones y la primera que fue la alimentación, de la que nos ocupamos de varias formas.
Una es el reparto de canastas físicas. Se crearon canastas de cartón que tenían dieciséis kilos de alimentos que se podían retirar. Pero también otra modalidad es con una app que permite que a la gente le llegue un código a su móvil y con eso en el supermercado podían comprar lo que necesitaban. Allí podían conseguir carne, verdura o fruta y pagaban con ese código que le llegaba el teléfono.
Además, el MIDES coordinó con la Intendencia, pues por medio de INDA le dan los alimentos para los comedores. Por lo tanto, nosotros coordinamos para todas aquellas personas que detectamos que tenían problemas serios en la alimentación, al mediodía pudieran acceder a los comedores que están en todo el departamento y luego con la canasta de alimentación, para que no quedara nadie sin comer.
Además, tenemos prestaciones típicas del Mides, con personas que están en estado de vulnerabilidad, que reciben también la tarjeta Uruguay Social, que es dinero en una tarjeta y con eso también compran alimentos.
Las asignaciones familiares fueron fortalecidas y los montos en el correr de los dos años de pandemia en distintos momentos fueron aumentados.
Ahí, también hubo una fuerte inversión, dinero que iba directamente a la gente de mayor vulnerabilidad.
Toda aquella persona aislada por COVID que necesitaban alimentos se comunicaba con nosotros y con el certificado se les llevaba hasta la casa la canasta de alimentación. Entonces no quedó nadie sin alimentarse, durante estos dos años.
Por supuesto, tenemos medidas nuevas, que van más allá, que es el apostar a la primera infancia. Ahí también se duplicaron las prestaciones económicas a aquellas asignaciones familiares a madres o padres que tienen la tenencia de los hijos y ellos, de acuerdo a la cantidad de niños.
A partir de la rendición de cuentas pasadas, se creó un nuevo bono, también de dinero, que va a los niños de cero a tres años.
Creo que es claro que hay una apuesta directa a la primera infancia y todo eso es dinero que sale de la “bolsa COVID”.
Por lo tanto. Obviamente, no estoy de acuerdo con la afirmación de la pregunta y considero que el gobierno apostó y que gasto mucho dinero en esto.
Además, hasta aquí estoy hablando alimentación, pero por ejemplo, nosotros tenemos a la vez programas que se refieren a los monotributos sociales y a las cooperativas sociales. Desde acá, tenemos justamente funcionarios referentes que ayudan a las personas a formar estos monotributos. Cuando comienzan algún emprendimiento sabemos lo pesado que se les hace pagar BPS, para estar dentro del margen de la formalidad y a la vez comenzar con una inversión, con una obligación.
Para estos casos con estos programas, durante los primeros dos años pagan prácticamente nada de BPS.
Es una forma de acompañar a la gente, para que comience un emprendimiento, desde el punto de impositivo.
También además, se han brindado del ministerio préstamos en dinero contante y sonante a esos pequeños emprendedores.
Contanos un poco del trabajo realizado con gente en situación de calle, sobretodo en invierno y con los refugios.
En realidad fue una experiencia preciosa, porque cuando nosotros entramos había un refugio que funcionaba en Maldonado Nuevo y lo digo porque era famoso, dado que al pasar por allí, muchas veces veíamos gente acampando al costado. Eso generaba las críticas y quejas de los vecinos.
Ese refugio tenía treinta cupos y todas las noches prácticamente se sorteaba quién entraba y quién quedaba en calle.
Así que lo primero que encaramos cuando ingresamos, que en realidad ya estaban en proceso, fue mudar ese refugio de Maldonado Nuevo a Bvar. Artigas y Calle Colonia casi Avenida Aiguá.
Este lugar funcionaba anteriormente como un hotel. Es el mismo refugio permanente que funciona todo el año, al que iban hombres y mujeres, con treinta cupos. Cuando empezó el invierno, gestionamos en esa misma manzana, otro lugar como refugio de contingencia, solo por el invierno. Allí ingresaron cincuenta cupos más o sea, que aumentamos de treinta a cincuenta cuando empezó el frío, solamente con hombres.
Pero ya entrado el invierno, nos dimos cuenta que nos quedaba chico, que había más gente en calle y ahí hablamos con el batallón, coordinamos con el Ministro de Defensa y abrimos diez camas más en el Batallón de Ingenieros Nº 4. Estamos totalmente agradecidos porque nos dio una mano muy grande.
Aún con todo esto necesitamos más lugares, así que abrimos en el Jagüel nueve cupos más, ya también nos quedó chico. En el interior no hay equipo de calle, como en Montevideo que cuenta con un equipo preparado profesional que sale de noche. Nosotros salíamos de noche con algún funcionario o con amigos a ver qué cantidad de gente seguía quedando en la calle.
Así que, de acuerdo con la Intendencia, abrimos en el campus treinta cupos, (lo que sumo en total ciento veinte cupos), pasamos de treinta a ciento veinte y en esto te digo que algunas camas nos quedaban vacías, o sea que si había alguien que estaba en la calle es porque hay gente que no quiere ir a los refugios.
Cuando vemos que hay alguien que está en mala situación, que no está bien, podemos obligarlos a ir al hospital y es el hospital que nos dice si puede permanecer en calle o tiene que quedar internado porque su mal estado de salud.
Pero cuando una persona está bien no los podemos obligar a ingresar al refugio. Ese es otro tema.
Entonces, con esto puedo afirmar que no quedó nadie durmiendo en la calle que necesitará y quisiera. Esa fue de las mayores satisfacciones, porque fue nuestro primer objetivo, que durante el invierno no quedará nadie durmiendo en calles.
El pasar de 30 a 120 lugares significó que todas esas personas cuando entraban tomaban algo caliente, tenían un baño caliente, cama abrigada, cena y su desayuno. También se les coordinaba con los comedores para que almorzaran y que tuvieran las cuatro comidas cubiertas.
Por otro lado se trabajó con varias cosas. Por ejemplo, voluntarios que se anotaron para hacer distintas actividades con ellos, de recreación, charlas, coordinamos con la dirección de adicciones de la Intendencia. Luego logramos una cosa que para nosotros fue muy importante, que es coordinar con el intendente para que nos diera jornales solidarios y generar la posibilidad de que trabajen.

Enrique Antía nos proporcionó sesenta cupos en dos tandas de treinta de Jornales Solidarios y de las ciento veinte personas que teníamos se anotaron cuarenta y cinco. De esos cuarenta y cinco a lo largo de los meses hubo quince que dejaron de todas maneras, eso significó que las personas que empezaron a trabajar en los jornales solidarios y salieran de los refugios, alquilaran habitaciones entre ellos, fue un éxito brutal, porque ahí nos demuestra que cuando uno le da oportunidades a la gente esta puede salir adelante.
Sobre la gente que está en la calle y no quiere ir al refugio, ¿en qué lugares pueden permanecer y en cuales no? Muchas veces se ve gente durmiendo en entradas de edificios. ¿A dónde se puede llamar para pedir asistencia?
Eso es muy buena pregunta y es difícil de responder, porque primeramente, como te decía, en el interior no hay equipo de calle; por lo tanto, no hay un número destinado para que alguien fuera del horario de oficina pueda llamar.
Ahí coordinamos nuevamente con el Ministerio del Interior, agradezco al Jefe de Policía porque hizo una labor extraordinaria.
Por lo tanto, cuando alguien vea a personas en situación de calle debe llamar al 911, sabiendo que ese es un numero nacional y que si se realiza por un caso en Montevideo (allí hay equipo de calle que pueden asistir), comúnmente suelen responder que se llame al MIDES.
Pero ahí es donde debemos explicar que llamamos desde Maldonado y entonces es la policía que lo va a buscar. Este sistema también lo utilizamos en las distintas localidades de Pan de Azúcar, Piriápolis y San Carlos.
Por otra parte no podemos obligar a nadie a ir a los refugios de ninguna manera. Sobre todo en casos donde la persona toma esa resolución. Frente a eso uno no puede hacer nada porque es una decisión personal. Las personas son libres y si están bien de salud no se las puede obligar.
A hora si invaden espacios privados, el propietario puede decirle que se vaya y la policía puede sacarlos de esos lugares.
Por ejemplo, alguien que está en la mitad de la vereda y no puede pasar la gente. Obviamente puede concurrir la policía y movilizarlos.
Más allá de estar al frente del MIDES, sos profesional y llevas adelante una familia. ¿Cómo organizas tus días y tu tiempo?
La escribanía es una profesión que amo. Es una responsabilidad y un desafío maravilloso, pero siempre digo que aquí somos inquilinos. Por ahora estamos acá, pero no sabemos ni por cuánto tiempo ni qué va a pasar.
Yo le agradezco a mi profesión no solo porque me gusta, si no porque me alimentó a mí y a mis hijos desde que me recibí. Soy agradecida a la profesión y de ninguna manera la dejo. Así que tuve que acostumbrar a mis clientes que hay un periodo del día en que no contesto las llamadas como escribana.
Después, por suerte, estoy en la etapa en que mis hijos ya están grandes, no tengo que ocuparme de nenes chicos y a la vez tengo un marido que también entiende lo que es esto.
El combina política con su profesión. Los días son muy largos para mí, empiezo muy temprano y termino muy tarde y los fines de semana también, pero bueno uno lo va haciendo.
La tecnología hoy ayuda mucho a estar conectado. Con el celular puedo responder cosas del estudio y también estar comunicada con mi familia.

¿Cuál sería tu sueño o tu proyecto de aquí a cinco años o diez años?
Primero en lo personal, con mi marido tenemos seis hijos, que es un montón, cada uno con su proyecto personal, porque uno se ve realizado en los hijos. Cada vez que ellos salen adelante, uno siente esa alegría.
Nosotros como familia ensamblada que somos, hemos logrado una familia muy linda y creo que en realización de los seis chicos es mi sueño principal.
Y respecto a mi posición aquí, creo que en el MIDES hay mucho para hacer. Hablamos solo de una parte de las tareas del ministerio. Pero hay áreas muy importantes y sensibles, como la violencia hacia la mujer y también el trabajo con las personas mayores como los hogares de ancianos.
Así que mirando en lo departamental, como directora del MIDES, tenemos mucho para hacer unidos y coordinándonos para hacer mucho más de una forma más eficiente.
Creo que esto es un poco lo que le falta al estado, la eficiencia y que en el momento que nosotros vivimos del punto de vista del partido, hay una gran unión.
Se ve una gran responsabilidad del gobierno y un aprendizaje como partido de que unidos somos mucho más en lo departamental.
Tenemos un desafío muy grande. Entre ellos dar oportunidades a la gente.




























































