Conocer el principal balneario de América del Sur tiene su atractivo. Hacerlo desde el aire es una sensación indescriptible.
En cualquier otro lugar del mundo la vista humana completa un arco entre el comienzo y la finalización del paisaje, pero en este caso se pierde entre los más de 40 kilómetros de playa.
La mejor opción es hacerlo en helicóptero. Mucho más si se hace en Progreso Aero Servicios. https://tours.progresoaeroservicios.com.uy/
Se sale del Aeropuerto de El Jaguel y el vuelo dura entre 15 y 25 minutos.

La vista de Punta del Este es indescriptible. El trayecto une el aeropuerto con Punta Ballena, pero a lo lejos la vista se pierde en la costa que la une con Piriápolis y Pan de Azúcar.
La vista de Portezuelo, el lomo de la ballena, Casa Pueblo, y los barcos que se posan a sus pies, para contemplar la puesta del sol, forman parte del primer regalo para la vista de quien opta por este paseo.
La recorrida por la faja costera permite ver las Grutas, la totalidad de Playa Mansa, las noveles construcciones y su mezcla con el paisaje costero, o mirando hacia el otro lado las majestuosas islas de lobos (a donde no se puede llegar por prohibiciones) o Gorriti, donde sobrevolarla resulta uno de los pocos placeres jamás visto.
Llegar hasta la Punta de la Salina y ver desde allí la clásica foto aérea de Punta del Este lo dice todo. El regalo para la vista no puede ser puesto en palabras, el disfrute dice presente y nada iguala esta experiencia, allí y ahora.
El arroyo Maldonado y los deportes que allí se practican, pasando por Montoya o Bikini, completan la ecuación de un tour donde la retina insiste en ir más allá y divisa hasta el faro de José Ignacio.
Sobrevolar San Rafael o Rincón del Indio permiten ver desde lo alto la majestuosidad de lugares únicos.
A esto se suma la vista indescriptible sobre Fundación Atchugarry y su parque que destaca por excelencia, así como el Hotel Fasano o los humedales que dicen presente a su lado.
Casi en un abrir y cerrar de ojos, el piloto, que acompaña el trayecto como una suerte de guía turístico, señalando los mejores lugares, indica que es hora de aterrizar.
Siempre queda un sabor a poco y es que lo bueno, cuando parece breve, es porque fue dos veces bueno.
Una experiencia única que el turista y el locatario no pueden perderse.






































































