Identificado por las autoridades como el primer asesino serial de la historia del Uruguay, se radicó recientemente en Punta del Este. La noticia se conoció en las últimas horas y se expandió rápidamente.
Reside en una vivienda perteneciente a su familia, ubicada a pocas cuadras del monumento La Mano, en una zona de alto movimiento turístico en esta época del año.
Su presencia en el departamento de Maldonado generó atención pública y preocupación, dado el perfil delictivo que marcó uno de los casos policiales más impactantes del país en la década de 1990.
El jefe de Policía de Maldonado, Víctor Trezza, aseguró que Goncálvez no tiene impedimento legal para fijar residencia en el departamento, siempre que no incurra en conductas delictivas. No obstante, advirtió que cualquier acción que vulnere el orden público o la normativa vigente será perseguida y sancionada conforme a la legislación penal y administrativa.
Nacido en Bilbao (España) en 1970, hijo de diplomáticos, Goncálvez vivió en varios países antes de radicarse en Montevideo. Personas de su círculo más cercano lo describían como un joven de buen desempeño académico -estudiante de la Facultad de Economía- y de comportamiento aparentemente “normal”, aunque con rasgos de retraimiento y escaso vínculo social.
A los 22 años fue procesado por tres homicidios cometidos entre 1992 y 1993 en la zona de Carrasco. Todas las víctimas fueron mujeres jóvenes asesinadas mediante asfixia o estrangulamiento.
La primera víctima fue Ana Luisa Miller Sichero, de 26 años, asesinada en enero de 1992; su cuerpo fue hallado en la playa de Solymar. En setiembre de ese mismo año fue asesinada Andrea Castro, de 15 años, también por asfixia. El tercer crimen ocurrió el 8 de febrero de 1993: María Victoria Williams, de 22 años, fue hallada sin vida en el domicilio de Goncálvez.
El caso conmocionó a la opinión pública y marcó un precedente en la crónica policial uruguaya, al tratarse del primer asesino serial identificado en el país. En 1993 fue condenado a 30 años de penitenciaría, aunque finalmente cumplió 23 años de prisión. El 23 de junio de 2016 recuperó la libertad, a los 46 años, tras cumplir la condena efectiva más extensa hasta ese momento en Uruguay.
Un año después, el 7 de junio de 2017, fue detenido en Paraguay por tenencia de arma de fuego -una pistola con 21 proyectiles- y nueve gramos de cocaína. Permaneció encarcelado y recuperó la libertad en 2019.
Actualmente, no cuenta con impedimentos judiciales vigentes en Uruguay.
























































