Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió este lunes 20 de abril el norte de Japón, provocando olas de tsunami de hasta 80 centímetros y generando una alerta generalizada en las zonas costeras. Las autoridades advirtieron además sobre la posibilidad de nuevos sismos de gran magnitud en las próximas horas.
El movimiento sísmico se registró a las 16:53 (hora local) en aguas del océano Pacífico, frente al norte de la prefectura de Iwate. Según informó la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), se prevé que las olas puedan alcanzar hasta los tres metros.
Ante la situación, las autoridades emitieron órdenes de evacuación preventiva en diversas regiones costeras y recomendó no abandonar las zonas seguras hasta que se levanten las advertencias.
El temblor fue lo suficientemente intenso como para sentirse en Tokio, a cientos de kilómetros del epicentro, donde varios edificios se sacudieron con fuerza.
El gobierno japonés activó un equipo de gestión de crisis para monitorear la situación y coordinar la respuesta ante posibles emergencias. Horas más tarde, se emitió un aviso especial que alerta sobre un mayor riesgo de que se produzcan nuevos terremotos, incluso de magnitud 8 o superior.
Japón se encuentra en una de las zonas sísmicas más activas del planeta, al estar ubicado sobre cuatro grandes placas tectónicas en el borde occidental del llamado “Anillo de Fuego” del Pacífico. El país registra aproximadamente 1.500 sismos al año y concentra cerca del 18% de la actividad sísmica mundial.
El recuerdo del devastador terremoto de 2011, de magnitud 9,0, sigue presente. Aquel evento desencadenó un tsunami que dejó más de 18.500 muertos o desaparecidos y provocó una grave crisis nuclear en Fukushima.
























































