El primer ensayo piloto a campo de una vacuna uruguaya contra la garrapata bovina dejó resultados parciales, pero también permitió abrir nuevas líneas de investigación y consolidar una inédita articulación entre científicos, productores y organismos públicos para enfrentar uno de los principales problemas sanitarios de la ganadería nacional.
La experiencia fue desarrollada por la startup Scaffold Biotech, impulsada por la iniciativa LAB+ del Institut Pasteur de Montevideo, y sus resultados preliminares fueron presentados durante una actividad realizada en la sede de la institución.
El ensayo se llevó adelante entre noviembre de 2025 y abril de 2026 en 10 establecimientos rurales ubicados en siete departamentos del país. Participaron cerca de 4.000 bovinos, de los cuales unos 3.000 fueron vacunados y el resto integró grupos de control.
Más allá de los resultados biológicos observados, uno de los aspectos más destacados por las autoridades y el equipo científico fue la capacidad que tuvo el proyecto para generar trabajo coordinado entre investigadores, técnicos territoriales, productores y organismos del Estado.
El director ejecutivo del Institut Pasteur, Carlos Batthyány, valoró especialmente esa construcción colectiva.
“Lo más importante fue la forma en que se trabajó. Desde un instituto de investigación, junto al Ministerio, técnicos de campo y productores, se logró construir un camino común para enfrentar un problema nacional”, expresó.
Durante la presentación, los investigadores Agustín Correa y Matías Machado explicaron que el estudio permitió validar por primera vez, en condiciones reales de campo, aspectos vinculados a la producción, distribución y aplicación de una vacuna desarrollada íntegramente en Uruguay.
Según los datos difundidos, la vacuna mostró un perfil de seguridad favorable, sin detectarse reacciones adversas ni efectos negativos en animales vacunados, incluso en rodeos con vacas preñadas.
Además, en algunos establecimientos se observaron señales positivas vinculadas a la reducción de la infestación y del potencial reproductivo de la garrapata. Sin embargo, los investigadores aclararon que los resultados fueron variables entre los distintos predios debido a factores ambientales y sanitarios propios de cada establecimiento.
“La señal de impacto biológico existe; ahora el desafío es reducir la variabilidad y optimizar la respuesta”, sostuvo Correa.
Otro de los logros destacados fue la producción de más de 15.000 dosis bajo condiciones GMP en una planta desarrollada específicamente para el proyecto en tiempo récord.
El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, afirmó que el control de la garrapata se transformó en una prioridad sanitaria para Uruguay y remarcó la necesidad de fortalecer el vínculo entre ciencia y territorio.
“Nunca nos planteamos la erradicación. El objetivo es controlar la garrapata, bajar la carga en el campo y reducir las pérdidas”, señaló.





























































