El exministro de Salud Pública, Dr. Daniel Salinas, participó de la inauguración de la nueva sede de la Universidad de la Empresa (UDE) en Maldonado, donde recorrió las innovadoras aulas inteligentes o “cápsulas” equipadas con tecnología de última generación. Tras la actividad, el actual decano de la Facultad de Salud de la Universidad Católica del Uruguay (UCU) y consejero nacional del Colegio Médico del Uruguay analizó el impacto que la inteligencia artificial está teniendo en la educación y la medicina, destacando que el desafío no es solo tecnológico, sino también profundamente humano.
Salinas sostuvo que las nuevas herramientas digitales representan un cambio de paradigma que las instituciones educativas deben incorporar con rapidez. “Estas tecnologías vinieron para quedarse”, afirmó, al señalar que su correcta adopción permitirá mejorar los procesos de enseñanza y el acceso al conocimiento.
En materia de salud, explicó que la inteligencia artificial ofrece posibilidades prácticamente ilimitadas, especialmente en áreas como la imagenología, la histología y la anatomía patológica, donde puede transformarse en un valioso apoyo para los profesionales durante el proceso diagnóstico y la toma de decisiones clínicas.
No obstante, remarcó que estos sistemas deben estar supervisados y validados por especialistas. A su juicio, una inteligencia artificial sin control experto puede derivar en errores diagnósticos o plantear dilemas éticos que comprometan la calidad de la atención.
Durante la entrevista también destacó la importancia de la simulación clínica en la formación médica, poniendo como ejemplo la reciente incorporación de un hospital simulado destinado al entrenamiento de profesionales de la salud. Allí es posible recrear situaciones complejas, como emergencias, infartos, paros cardíacos, arritmias o partos de distinta complejidad, utilizando simuladores de alta fidelidad, actores e inteligencia artificial para generar escenarios muy cercanos a la realidad.
Sin embargo, el exministro insistió en que ningún avance tecnológico podrá sustituir el valor del contacto humano. “La calidez, la empatía, el trato personal y la relación entre médico y paciente son aspectos que ninguna máquina puede replicar. A mayor tecnología, mayor humanismo”, enfatizó.
Finalmente, recordó que la pandemia aceleró de manera decisiva el desarrollo de la telemedicina, el teletrabajo y la educación a distancia. Si bien reconoció que hoy existe una convivencia natural entre las herramientas digitales y la presencialidad, sostuvo que el vínculo humano continúa siendo un componente esencial que debe preservarse y fortalecerse en esta nueva etapa de transformación tecnológica.












































