Luego de una larga “pausa” por la pandemia, ¿Qué expectativas y percepciones tenés del sector gastronómico, ahora que estamos próximos a la apertura?
La buena noticia es que, efectivamente, en noviembre se abren las fronteras. Tuvimos un tiempo donde pudimos mirar para adentro, en que se revalorizó mucho el trabajo que se viene haciendo, porque la Corporación Gastronómica nuclea no sólo los mejores exponentes de la gastronomía de la zona; sino también los clásicos y fundadores de la gastronomía puntaesteña. Tenemos socios que tienen más de 60 años y de alguna forma, estamos dentro de un lugar paradisiaco, maravilloso que tiene un nombre propio y un peso de gravedad a nivel mundial. Punta del Este siempre tuvo que atender a comensales exigentes, y gracias a eso fue creciendo en calidad en su gastronomía.
Durante la pandemia recibimos al turismo interno de Uruguay, que casi siempre en verano se iba del país y creo que pudimos demostrar que estamos a un nivel internacional y la gente que ha viajado ahora, afirma que los precios, -si bien tener una experiencia gastronómica es caro en cualquier lugar del mundo-, hoy en Uruguay no son tan caros. Además, lo que estamos consumiendo (y ese es un poco el “click” de la nueva generación que está al frente de la corporación), es un mapa de sabores con productos autóctonos, y los que tenemos a nuestro alcance; y eso va a ser el gran cambio para la gente que va a notar en el plato, cuando venga a Uruguay y a Punta del Este.
¿Crees que la gastronomía de Punta del Este pueda competir a nivel internacional?
Creo que hoy está todo dado para que la gastronomía de Punta del Este, realmente deje de ser emergente y pueda eclipsar a sus playas, sol y arena que siempre fueron los protagonistas.
Hoy la gente puede venir todo el año a vivir una experiencia gastronómica que no solamente consiste en ir a un restaurante, es poder visitar una bodega, una almazara, un productor de quesos, porque hay un montón de productores que hacen la gastronomía.


Desde distintos sectores se ha pedido al comercio y operadores turísticos que no suban los precios este año, parece que hay cierta preocupación por el tema de los precios. ¿Qué opinas acerca de esto?
En general lo que se escuchó hasta ahora del miedo de subir los precios, siempre ha venido de un servidor público, no importa quien sea.
Los representantes del sector público: ¡No suban los precios! Pero en realidad cuando es un tema entre privados, no hay problema porque se autoregula, porque hay una competencia sana.
Ahora los precios suben -y sobre todo- cuando no hay competencia o hay monopolio (por ejemplo en empresas publicas) eso ya no es competencia. Y curiosamente esas empresas publicas si suben las tarifas.
Sin duda hay una inflación y hay un costo muy grande, sobre todo para hacer las cosas bien.
La Corporación Gastronómica pregona el formalismo, porque luchamos con el informalismo. Nosotros cumplimos un protocolo, leyes laborales, generalmente se paga arriba del laudo, así que no estamos muy de acuerdo en eso de cuidar los precios porque acá si el empresario no gana dinero no hay ningún futuro, no va haber un contenido. Así que me parece ridículo pedir eso porque inflación hay en cualquier lugar del mundo y a nosotros los costos y las tarifas nos aumentan.
¿Cuál es el retorno que tienen de las personas que viajan al exterior, que valoran más de nuestra gastronomía?
Lo que más nos resaltan es la calidad y todo ese trabajo artesanal, porque sin dudas, los productos aquí tanto el aceite de oliva, como los vinos de Uruguay no vienen de grandes industrias. Se producen en pequeñas granjas, apuntando a la calidad.
Un buen ejemplo es el caviar de Uruguay, ejemplo en el mundo. El caviar uruguayo es un caviar de granja, es el mejor y es un producto para muy pocos. Pero con la pasión que se le brinda a estas cosas, se le nota al producto final y eso tiene que ver con la escala.
En todo el país somos un poco más de tres millones de personas, y obviamente a nivel venta somos un país muy chiquito, pero a nivel de las cosas, lo hacemos en mejor calidad. No tenemos problemas de industrialización o de tener que estandarizar los productos. Nosotros vemos la calidad de los productos que tienen que ver con el trabajo humano y el factor natural que nos rodea.
Sabemos que el turismo gastronómico está creciendo cada día en el mundo. ¿Crees que Punta del Este, y en general Uruguay puede promocionarse como Destino Gastronómico?
Bueno en eso diste en la tecla porque la verdad, es que todo el trabajo de la corporación (si bien hay una nueva generación en la directiva) lo que hizo fue construir basados en los cimientos que dejaron los anteriores.
Entonces hoy nosotros nos estamos proponiendo como destino gastronómico, porque nos sentimos seguros de nosotros mismos, porque sabemos que tenemos restaurantes desde Solís hasta la Laguna Garzón. Donde quiera que vayas, vas a tener una propuesta. Y una propuesta significa que vos vayas y que haya una experiencia, que te proponga algo.
Esto lo construimos en tres pilares fundamentales: la carta de aceite de oliva, que fue el primer proyecto que hicimos. Luego el Cordero Esteño que es una marca colectiva que creamos con los productores y esa etapa fue alucinante. Y por último, algo que nos dio mucha felicidad y que estamos cuidando mucho, que es el Pacto Oceánico del Este, tratando de mejorar la validad de la pesca artesanal, apoyando a los pescadores.


Gracias a esos tres pilares más los recursos humanos, la hospitalidad in situ que tiene el uruguayo y la educación, me animo a decir que definitivamente Punta del Este es un destino gastronómico.
Y es tan así, que el 11 y 12 de diciembre, estamos organizando nuestro festival Aromas y Sabores, edición número 14, el festival más antiguo de gastronomía de Uruguay y lo haremos abierto, vamos a cambiar el formato. Lo que anhelamos es que la gente venga, queremos conquistar al que vive aquí en Uruguay, primero en Maldonado, que pueda venir todo el mundo a probar lo que hacen estos restaurantes con el producto que nos da la tierra.
Tenemos el lugar en vista, el Centro de Convenciones, pero aun hay que afinar cosas, porque el evento que queremos necesita un presupuesto que no tenemos y estamos trabajando, saliendo a pedir colaboraciones y ayuda para hacer algo que es muy importante para el destino. Porque un destino gastronómico significa desestacionalizar el destino, para que la gente venga todo el año a comer pescado, (la pesca se consigue en invierno no en verano), y pueda probar cada plato en cada estación. Apuntamos a eso.
La vendimia es en marzo, la cosecha de olivas en mayo y junio lo que hace que haya un sinfín de actividades para hacer fuera de lo que es la temporada fuerte, y queremos mostrar todo eso en un evento. Teniendo la luz prendida del destino durante todo el año.
























































