Pensar que el balneario tenga carnaval no era algo habitual. Se había ido perdiendo ese color y esa magia con el paso del tiempo. Fue el artista plástico, Carlos Páez Vilaró quien propuso la idea hace algunos años y este jueves a la noche el desfile lo homenajeó a 100 años de su nacimiento.
Corría el año 2001 cuando llevó la iniciativa a las autoridades del momento, que casualmente tenía a Enrique Antía como intendente en su primer período.
Su condición fue única en esos tiempos, el tambor tenía que ser protagonista. No podía haber competencia.
No veía un desfile de «Llamadas» como tal, sino que buscaba que el vibrar que solo otorga el tamboril fuera el centro del disfrute de miles y miles que se agolparon a lo largo de Gorlero para disfrutar el pasaje de quienes desfilaban.
La fiesta del tambor es aquella donde las mejores comparsas de las «Llamadas» las del «Interior» y las «Locales» desfilan, como ocurrió anoche, para el disfrute de grandes y chicos.

El público diverso incluyó niños, jóvenes, adultos mayores y familias que con su silla se agolparon a lo largo de la avenida para el disfrute de más de tres horas de tamboril.
Entre las autoridades que estaban en la plaza de los Artesanos y que acompañaron el desfile estuvieron el alcalde Javier Carballal, el intendente y el Ministro de Educación Pablo Da Silveira, quien destacó la fiesta popular como un elemento más para el disfrute de la cultura.
El público aplaudió y disfrutó de una noche mágica en la que desfilaron Maldombe, La Mansa, Comparsa de San Carlos, C1080, Yambo Kenia, Valores, Candonga Africana y Generación Lubola.
En definitiva, una noche propicia para el encuentro y poner en valor una vez más a Gorlero, esta vez de la mano de un artista que sigue presente en el recuerdo de todos, Carlos Páez Vilaró.












































































