El director, cuya última película, Alien: Romulus, ha sido nominada al Oscar a mejores efectos visuales, y se disputa la estatuilla con pesos pesados como Duna: parte 2, Better Man, El planeta de los simios: Nuevo reino y Wicked, llegó en diciembre de 2024 a Montevideo en el marco de Ventana Sur, que por primera vez se celebró en Uruguay gracias a un acuerdo entre el Marché du Film del Festival de Cannes, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina (INCAA) y la Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay (ACAU).
En entrevista con Uruguay XXI, Álvarez reflexionó sobre su papel como “embajador” del país, el desarrollo de la industria y cómo su historia personal y profesional está intrínsecamente ligada a su identidad uruguaya.
“La verdad, el rol está buenísimo y me lo tomo muy en serio”, confesó Álvarez al hablar sobre la responsabilidad de ser una de las primeras caras del cine uruguayo que muchos en Hollywood conocen. Junto a los colegas uruguayos con los que trabaja se siente comprometido a dejar en alto el nombre del país. “Somos conscientes de que esa primera impresión importa y no es algo para tomarse a la ligera”, agregó, destacando la importancia de abrir puertas para futuros talentos uruguayos.
Al reflexionar sobre el impacto que genera en los jóvenes cineastas, Álvarez admitió sentir algo de envidia positiva por las nuevas generaciones, quienes hoy tienen ejemplos concretos que demuestran que es posible hacer cine de gran escala desde Uruguay. “Cuando yo empecé, no tenía esas referencias. Mis amigos y yo éramos los raros”, recordó. Sus propias influencias incluyen a Ricardo Islas, quien realizó filmes de género como Plenilunio, y Adrián Caetano, cuyo camino profesional fue una fuente de inspiración para el director.
“Hoy nadie les puede decir a un director joven que es imposible hacer cine si naciste en Uruguay. Ver que alguien de tu ciudad o tu país que logró hacer cine a gran escala demuestra que no es una locura intentar algo grande desde Uruguay”, dijo.
Aunque actualmente dirige grandes producciones en Hollywood, Álvarez no olvida sus raíces y cómo estas influyeron en su estilo de dirección. Desde la inversión de tan solo US$ 300 para producir su cortometraje Ataque de pánico, hasta integrar referencias culturales uruguayas en sus grandes producciones, el cineasta destacó la huella que su historia personal ha dejado en su obra.
“Para ningún uruguayo resulta ajena la historia que cuento en Alien, sobre unos jóvenes creciendo en un pueblo pequeño, aislados, soñando con escapar de allí. En cambio, a un estadounidense hay que explicárselo, porque para la mayoría esa no es su realidad. Toda esa narrativa la construí desde mi propia vivencia como adolescente en Uruguay, queriendo hacer cine en un lugar donde ese tipo de películas no existían. Al mirar atrás, me doy cuenta de cuánto de uno mismo y de la historia personal se refleja en cada película», reflexionó.
























































