Una delegación de la Comisión del Derecho de los Animales del Colegio de Abogados del Uruguay concurrió a la Comisión de Género y Equidad de la Cámara de Diputados para dar su punto de vista sobre el maltrato animal como antecedente de la violencia de género.
La abogada Verónica Ortiz, presidenta de la Comisión de Derecho de Animales, aclaró que la delegación concurría a título personal porque aún no contaban con “la aprobación formal” del Directorio del Colegio de Abogados para asistir por razones de agenda.
Ortiz planteó que el vínculo con los animales cambió y que, de acuerdo a los datos del último censo de 2023, en el 67% de los hogares uruguayos hay animales de compañía.
La también abogada Irina Aguiar se refirió a la ley 19.580 sobre violencia de género y a las acciones que afectan su estabilidad psicológica y emocional.
“¿Qué pasa cuando un agresor maltrata a un animal de una mujer, un animal de estima de esa mujer? ¿Cuáles son las motivaciones que tiene ese agresor? Demostrar control; confirmación de poder; ejercer sumisión; aislar a la víctima de los hijos; forzar a la familia a mantener un secreto; perturbar con terror; evitar que la víctima huya o, en todo caso, obligarla a volver porque el animal de estima quedó allí en ese hogar; castigar a la víctima por haberse ido -venganza- o degradación a la víctima, implicándola en el maltrato. Esto de implicarla significa que la obligue a ella a maltratar al animal”, dijo Aguiar.
“Queda clarísimo que encuadra y que cualquier situación de violencia de género donde haya un animal maltratado, que sea un animal de estima de esta mujer agredida, va a quedar encuadrado acá”, agregó.
Según Aguiar, eso “encuadra” dentro de lo que se conoce como violencia vicaria. “La violencia vicaria es violencia instrumental, es sabido, pero quisimos diferenciar dos situaciones: por un lado, aquellos casos donde las mujeres tienen un animal que forma parte de su familia, y por otro, cuando la mujer tiene una supersensibilidad con los animales y capaz va caminando con su compañero por la calle y este, en una discusión, termina agrediéndolo, aunque no es de ella. Por eso quisimos hacer esta pequeña diferencia: que pueda haber una situación donde el animal sea parte de la familia y otras situaciones en las que no, pero no deja de ser violencia instrumental y, por lo tanto, violencia vicaria”, dijo la especialista.
La también abogada Georgina Jaén dijo que el asunto ha sido a nivel internacional. “Sin importar la geografía o el año, los agresores utilizan constantemente este vínculo afectivo con el animal como una herramienta de extorsión y violencia psicológica. Entonces, nosotros dijimos: vamos a ver qué pasa en Uruguay, si hay algún estudio, alguna estadística o algo. Nos encontramos con que no había nada”, explicó Jaén.
La especialista agregó que ninguno de los hogares de acogida para víctimas de violencia de género permite el ingreso de mujeres con animales.
“Nosotros no venimos a decir que en todas las situaciones de maltrato animal haya una situación de violencia de género, pero sí puede pasar en la mayoría de los casos y sirve también como un predictor de violencia. Cuando estas situaciones son desatendidas, el Estado está en falta”, añadió.
La presidenta de la Comisión de Género, la diputada frenteamplista Inés Cortez, sugirió que “sería una buena oportunidad” para incorporar la violencia hacia los animales dentro de la violencia vicaria.







































