¿Cómo han sido estos meses de gestión? En breve cumplís un año. ¿Cómo fue ese cambio de pasar de la docencia, luego a la Dirección de Cultura, y ahora a ser alcalde de tu ciudad?
En realidad es una transición, un cambio con un matiz. Yo no he dejado de ser docente, sigo dando clase, trabajo en dos instituciones educativas, con una carga horaria muy mínima, pero sigo siendo docente. Y eso obedece a dos razones: la primera es que esa es mi verdadera profesión y mi vocación y es lo que me permite mantenerme en contacto con lo que elegí ser.
Entrar a un salón de clase me permite desconectar, allí con mis estudiantes dejo fuera todo lo demás y cuando salgo vuelvo a la realidad, a la dinámica de alcalde. La política te da un cargo, una responsabilidad, remunerada, pero va y viene. Hoy estamos y mañana no.
Si tu no mantienes tu profesión, terminas “profesionalizado de la política”, y eso es un grave error que se comete en la política uruguaya; dejar todo lo laboral que tienes, tu carrera, tu profesión, tu trabajo, para entregarte a la actividad política. Cada cinco años ésta te legitima o te deslegitima, y las que lo hacen son las urnas, o sea la voluntad de la ciudadanía.
Por lo tanto, mi remuneración no va a estar en consideración de la ciudadanía, por lo que yo voy a seguir con mi profesión mientras pueda.
Dicho esto, te comento que ha sido un cambio importante.
La Dirección de Cultura fue un poco más de lo que yo ya venía haciendo, en el ámbito de la formación, el ámbito educativo. Salgo de la educación formal y puntualmente de la asignatura historia que yo impartía en liceos, para pasar a las Escuelas de Arte, donde se impartían clases de teatro, danzas, música, artes plásticas y visuales, canto lírico; es decir tenía un matiz diferente al que yo estaba acostumbrado, pero en definitiva estaba en el mundo de los docentes. Con sus particularidades, porque eran distintos a los docentes de liceo de distintas asignaturas. Pero estaba dentro del juego.
Lo entendí, me adapté mucho más rápido, podíamos hablar de criterios de evaluación, de rúbricas, de procesos formativos, con un perfil social, o un perfil más académico, en función de que fuesen talleres de teatro o la escuela, con cuatro años de formación (la EMAE). No estaba lejos de lo que era la profesión de uno. Eso me permitió generar un vínculo de mucha proximidad y empatía con el equipo docente, siempre sabiendo que yo era el director y ellos eran los docentes. Teníamos los coordinadores como jerarquías intermedias, pero hablando un mismo lenguaje.
Esto es diferente. Acá tú tienes un universo sumamente amplio que abarca la obra, las competencias directas.
¿Cómo es tu gestión aquí, en qué se está trabajando en este momento en el Municipio?
Aquí gestionamos predios feriales, cementerio, centros comunales, tengo un cuerpo inspectivo para controlar venta ambulante, llegan demandas de los barrios que plantean problemas de podas y ahí articulamos con Aseo Urbano de la Intendencia. Pero también te plantean problemas de iluminación que debemos trabajar con electromecánica, problemas de tránsito que trabajamos con la Dirección General correspondiente, lo mismo que los ruidos molestos, con la Dirección General de Gestión Ambiental.
También nos llegan problemas de veredas, que trabajamos con la Dirección de Obras Civiles, todo eso lleva un esfuerzo de adaptación muy grande, no se puede gestionar solo, hay que formar equipos.
Creo que en eso se han dado pasos, si bien no estoy totalmente satisfecho, porque aún me faltan piezas clave.



¿Cómo se administran los recursos? ¿Con qué presupuesto cuenta el Municipio para toda su gestión?
Tenemos una dimensión, que es la propia, de lo que es la inversión que lleva adelante el municipio y nosotros la estamos llevando a través de los recursos que recibimos a nivel nacional de la OPP.
La inversión dentro de la jurisdicción territorial del Municipio de Maldonado la hace la Intendencia, estamos hablando de un monto de inversión que en este período de gobierno va rondar los 50 millones de dólares y nosotros recibimos de la OPP 700.000 dólares anuales, o sea, no llegamos a 4 millones de dólares en todo el quinquenio. Es una obra muy ínfima dentro de lo que es la macro obra que lleva a cabo la Intendencia.
¿Cómo nos paramos con el intendente Antía? Nosotros vamos a hacer obra con nuestros fondos OPP, decidimos libremente donde invertir, coordinamos con él, articulamos con la intendencia, con la dirección correspondiente, pero nosotros dirigimos nuestra inversión, y al mismo tiempo en función de las necesidades de la población y las que nosotros constatábamos.
¿Sos un alcalde de escritorio o de calle?
De calle absolutamente. Por eso recorro mucho, hablo con la gente. Si hay algo que caracteriza a esto que somos los municipios, (mal llamado tercer nivel de gobierno), es generar un espacio de cercanía con la gente y es importante que se haga realidad el objetivo por el que fueron creados. Y para eso hay que salir de las paredes del municipio.
¿Cómo se articulan las tareas, y proyectos con la Intendencia?
Maldonado es un municipio, que hasta se discutió si correspondía que se formara o no. No necesariamente todos los departamentos tienen que estar municipalizados. En las ciudades principales, la gran mayoría no tienen municipio. Maldonado esta 100% municipalizado y tenemos direcciones generales, que tienen mucha fuerza, por lo que nosotros tratamos que los vecinos lleguen al municipio para buscar soluciones.
Para eso tenemos que tener direcciones alienadas con el municipio, respondiendo, trabajando coordinadamente (no sólo se trata de pedir, también damos), pero teniendo en cuenta que no somos el único municipio y que las direcciones trabajan para todo el departamento, con un plan en base a las necesidades de cada barrio.
Siempre intentamos que haya una coordinación y que no se esté desatendiendo un barrio para suplir nuestro pedido y para eso hay que trabajar planificadamente con tiempo. Eso cuesta, pero con voluntad y entendimiento se logra.
Las metas con las que asumiste ¿se han ido cumpliendo? ¿Por donde pasan las principales líneas de gestión?
Nosotros creamos el Fondo de Apoyo a la Educación, con parte de ese dinero que viene de la OPP, prácticamente no pudimos utilizarlo como queríamos por el tema de la pandemia. Entonces creamos el Fondo de Solidaridad Municipal, que fue de 400.000 pesos y otros 400.000 de reserva, y nos dedicamos prácticamente el año a hacer compras masivas de carne para apoyar a las ollas comunitarias que se crearon en nuestra jurisdicción, unas 13 entre junio y octubre. Hasta hoy, todos los martes reciben cargamentos de carne del municipio, yo mismo lo he entregado personalmente en muchas ocasiones.
Además, generamos en nuestros comedores un reparto solidario a personas y grupos familiares con extremas carencias y que estaban encerradas por COVID 19, solicitamos ayuda a la Junta Departamental que nos prestó las camionetas durante casi tres meses. Articulamos con otras organizaciones, ya que a nuestros comedores acuden (entre Maldonado Nuevo y Villa Delia) entre 500 y 600 personas que reciben un plato de comida.
La obra social fue importantísima, pero a nuestro Fondo de Apoyo a la Educación no pudimos darle el destino que queríamos y lo fuimos destinado a este de solidaridad para paliar el invierno que hemos vivido.
Para 2022 creamos el Fondo de Apoyo al Deporte Infantil, con una inversión de casi medio millón de dólares íntegramente a apoyar este deporte.
La idea es construir canchas sintéticas para los clubes de baby fútbol y ya le hemos dicho a todos que no queremos genios, lo que queremos es formar ciudadanía, niños jugando en buenas condiciones, que no suspendan los entrenamientos porque las canchas están mojadas, o porque no tienen donde entrenar. Canchas que estén 24 horas de los 365 días del año disponibles para los clubes.


Hay una frase del Club Artigas Junior, de Maldonado Nuevo (un club que hace una obra social popular muy importante), donde ellos dicen (y de hecho está escrito en el frente) “Un día más en el club”, porque es un día menos en la calle y esa es la consigna que a nosotros nos ocupa.
También estamos trabajando en reparquización, junto a Obras Civiles, con trabajos como la reconstrucción de la fuente de nuestra plaza principal. A mediado de noviembre estaremos re iluminando toda la plaza con fondos del municipio. Ya iluminamos la peatonal Sarandí, también re iluminaremos la plaza de la Torre del Vigía.
Esta es la inversión, que es de menor cuantía que las obras millonarias, que tiene que encarar la Intendencia pero que son estratégicas para los vecinos.
La pregunta resulta inevitable, hay quienes aseguran que sos el número puesto para ser el candidato a las próximas elecciones departamentales. ¿Cómo lidias con eso?
Tenemos la costumbre en Uruguay de poner la carreta delante de los bueyes, a mí me eligieron para ser alcalde de Maldonado, era una aspiración que tenia de gobernar los destinos de la ciudad en la que crecí y me ha dado tanto, mi compromiso es en estos cinco años, devolverle algo de lo mucho que Maldonado me brindó.

Los tiempos dirán si hay necesidad de candidaturas a la intendencia o a otras cosas, hoy no es algo que pase por mi cabeza y soy meridianamente claro en esto, mi objetivo es el municipio y en estos cinco años me voy a abocar a eso y no voy a adelantarme a algo, que no sé si llegará.
Además, creo que nuestra responsabilidad es gobernar, que es para lo que nos eligieron. Entiendo la especulación que se da a nivel de agrupaciones y en la sociedad, hay compañeros muy valiosos que pueden ocupar ese espacio y al final, como todo, el soberano es el que decide.
¿Ser yerno del intendente te ha jugado a favor o en contra en tu carrera política? ¿Temes que te señalen como el caballo del comisario?
Lo que piensa la gente habría que preguntárselo a la gente y lo del caballo del comisario se demuestra en la cancha, porque en la cancha se ven los pingos.
Yo soy hijo de una magnífica profesora, que dejó una huella indeleble por muchas generaciones, especialmente en Maldonado y en San Carlos.
Calculo que debe haber tenido entre 15 y 20 mil alumnos en su carrera, en su vida y cuando yo empecé a dar clase era “el hijo de Susana Tizze”, tuve que hacerme un camino propio en la cancha, hasta que fui el “profesor Rapetti”.
Entonces, ¿cómo se hace para ganarse el lugar?, hay que querer la profesión, estar comprometido y después hay que ser bueno. Habría que preguntarle a mis estudiantes, si esto lo logré o no.
Pero en este caso pasa lo mismo. Cuando uno hace política, los vínculos familiares te ayudan porque te permiten conocer a la persona que guía, que en este caso es Antía, que tiene un liderazgo que ha superado el de Domingo Burgueño.
No existe un antecedente de alguien que haya sido tres veces intendente.

Recordemos que cuando en 2005 perdió su elección y políticamente se lo “daba por muerto”, resucitó como el ave fénix y hoy es quien es.
El tener un vínculo familiar te permite conocerlo más cerca y la admiración que siento por él es muy grande.
Tenemos perfiles muy distintos porque tenemos personalidades diferentes y basta vernos interactuar para darse cuenta que muchas veces codificamos diferente y queremos llevar las cosas por otro lado.
Pero eso no implica que no haya un respeto y admiración enorme por esa persona. Y al final, uno lo que tiene que aprender en política, es que la boca es importante, (porque hay que saber hablar) pero mientras puedas mantenerla cerrada mucho mejor, y orejas grandes para escuchar.
En ese sentido, de Antía he aprendido muchísimo escuchando. Por lo tanto, a mí no me pesa.
¿La empatía que forma parte de tu profesión de docente, te ayuda como político?
Cuando uno da clase, no sólo habla con su voz, lo hace también con sus gestos, utiliza mano al cuerpo, porque con la gestual uno también comunica. Eso en política es muy parecido. Cuando uno tiene que hablar y convencer, tiene que utilizar mano a todo lo que tiene en su inmensidad para comunicar.
Pero a la hora de gestionar es muy distinto. No se puede confundir lo que es una campaña electoral, (donde uno trata de convencer, con tu persona y tus ideas) con la hora de gestionar, es algo completamente diferente. Aquí no sólo hay que convencer, también hay que mostrar.
Pero los que tenemos cargos ejecutivos, tenemos la responsabilidad de decidir. Así que aquí hay que tener capacidad de gestión, de jugar en equipo y de ejercer el mando.
¿Qué tiempo queda para la familia? ¿Cómo compatibilizas tu día a día con ser padre y estar presente?
Bueno es un desafió enorme, ahí te das cuenta de que indefectiblemente tienes que lograr que la cantidad haga lugar a la calidad. Que lo cualitativo pese sobre lo cuantitativo.
El tiempo que estés con tu familia tienes que hacerlo rendir mucho más. Y cuando te digo esto, confieso que no siempre lo logro.
Yo no tengo día libre. El sábado tengo feria, y algunas reuniones con los vecinos, entre semana llego muy tarde. Los domingos tengo ferias, inauguraciones, eventos. El tiempo es tirano, pero intento distribuirlo de la mejor manera. Soy una persona que respeto mucho mi intimidad.


¿Cómo te gustaría que recuerden tu gestión en el futuro?
Yo quisiera ser recordado como un alcalde que dejó algo para su ciudad.
Soy muy futbolero, (pero no sólo porque me gusta el fútbol), sino porque veo el enorme potencial de trabajo social que este deporte tiene. El trabajo en equipo, la formación integral del individuo, físico, mental. Por eso uno de los grandes legados que quiero dejar es el apoyo al futbol infantil. Cuando pasen estos 5 años quiero ver mejoras en las instalaciones de los clubes y saber que cuando pase, eso fue parte del quinquenio en que nos tocó llevar adelante la alcaldía.

































































