La creciente escalada militar en Medio Oriente volvió a encender las alarmas en los mercados internacionales y amenaza con provocar un nuevo incremento en el precio del petróleo, un escenario que podría trasladarse al valor de los combustibles los países importadores.
La tensión se intensificó en las últimas horas luego de que el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmara una tercera ola consecutiva de ataques contra objetivos militares iraníes, por orden del presidente Donald Trump. Según informó Washington, los bombardeos estuvieron dirigidos a instalaciones vinculadas al control estratégico del estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores para el transporte mundial de petróleo.
La respuesta iraní no tardó en llegar. La Guardia Revolucionaria Islámica anunció nuevos ataques con misiles y drones contra la base naval estadounidense de Jufair, en Baréin, sede de la Quinta Flota de Estados Unidos, además de otra instalación militar ubicada en Jordania.
En paralelo, las Fuerzas Armadas de Kuwait informaron haber interceptado misiles y drones que ingresaron a su espacio aéreo, mientras que los Emiratos Árabes Unidos denunciaron que dos petroleros fueron alcanzados por misiles de crucero cuando navegaban por el estrecho de Ormuz, dejando un tripulante fallecido y ocho heridos.
A la crisis militar se suma ahora una nueva disputa por el control de esa vía marítima. Trump aseguró que el estrecho permanecerá abierto «con o sin Irán» y anunció la aplicación de una tasa del 20% a los buques que transiten por la zona para financiar los costos de seguridad. Desde Teherán rechazaron la medida y sostuvieron que Estados Unidos no posee autoridad sobre el futuro del estrecho, considerado uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial.
Los analistas advierten que cualquier interrupción del tránsito marítimo o un agravamiento del conflicto podría impulsar una fuerte suba del petróleo en los mercados internacionales, generando un efecto directo sobre los precios de los combustibles y aumentando los costos de transporte, producción y logística en numerosos países.
Mientras el conflicto continúa escalando, los mercados permanecen atentos a la evolución de los acontecimientos, conscientes de que cualquier nueva ofensiva podría tener consecuencias económicas globales que trasciendan ampliamente el escenario militar.













































