Laura Alonsopérez participó del programa “Ideas cruzadas” del canal de la Intendencia de Montevideo TV Ciudad, que conduce el comunicador Ricardo Piñeyrúa, donde fue entrevistada junto a la también bailarina Graciela Figueroa.
La esposa del presidente -a la que el conductor del programa llamó por error Ana- es bailarina y terapeuta psicocorporal. En la presentación se destacó que “se apellida como la avenida que atraviesa San Rafael”.
En la entrevista comenzaron hablando de danza y Alonsopérez comparó las diferencias en la formación que tuvo como niña en la danza con respecto a Figueroa, una de las referentes de ese rubro y que luego fue su docente en Montevideo.
“Graciela es montevideana y yo soy del interior. Ahí hay una gran diferencia, ella tenía una profesora rusa que la tomó a los dos años. En Maldonado existía una muchacha que daba clases que hacía todos los años la misma coreografía”, dijo Alonsopérez. Luego aclaró que en realidad eran “varias profesoras” de acuerdo a la edad que tenía.
Sobre ese punto, la esposa del presidente Yamandú Orsi sostuvo que sigue “bregando” para que se busque en el interior a “diamantes en bruto que hay para convertir en joyas de la danza”.
En la entrevista, habló de su experiencia personal en la formación y contó que cuando sus padres se divorciaron, ella aceptó instalarse en Montevideo junto a su madre que se había vuelto a casar, si le permitían estudiar danza.
“No me parece una cosa menor, esto también tiene que ver con escuchar a las infancias y a los niños cuando dicen sea niño, niña o niñe cuando dicen que quieren hacer danza. Sobre todos los varones”, agregó.
En Montevideo, dijo, comenzó a estudiar ballet clásico hasta que dejó de gustarle. Intentó, sin éxito, ingresar al elenco del Teatro Circular o a la Escuela Municipal de Arte Drámatico. Luego, dijo, vio un espectáculo de Graciela Figueroa en el Teatro Solís y a partir de ese momento resolvió tomar clases con ella porque quedó “maravillada”.
En otro tramo de la charla con Piñeyrúa, se habló a la situación del mundo y la información y Alonsopérez dijo: “soy de las que creo que en el informativo tendría que haber una parte que se dedicara a dar buenas noticias. Yo conocí a un matrimonio de personas ya entradas en edad que apenas escuchaban el informativo, literal, cerraban las puertas con llave. ¿Hacia dónde estamos yendo con lo que nos llega?”.
“No le vendría mal a la televisión o a los medios de comunicación ser un poco más optimistas. Yo creo que sí, que tenemos que ser optimistas. Yo sé que es fácil decirlo y después que en la vida y lo cotidiano (hay que) luchar el pan, luchar la comida que son cosas materiales”, explicó.
Alonsopérez recordó una experiencia que le tocó pasar “la otra vez” junto a “unos compañeros” con los que estaban hablando de que necesitaban “una cosa material”. “Nadie hizo nada y el dinero apareció”, agregó. Sostuvo que a veces “ya manifestándolo” el universo “empieza a ayudar”.
“Uno cuando da recibe, porque la gente a veces se aprieta como un capullo, no quiere abrirse y dar. Cuando uno se abre también permite que entren otras cosas. El dar y recibir es una sola cosa”, agregó Alonsopérez.
En otro tramo de la entrevista, Alonsopérez fue consultada acerca de en qué cambió su vida como esposa del presidente de la República. “Para bien y para mal”, respondió. Explicó que si bien su marido había estado 20 años en la Intendencia de Canelones -primero como secretario general y luego como jefe comunal- “nada se compara con la Presidencia y es lógico que así sea”.
“A mí me ha pasado que me he quedado medio como en pampa y la vía, porque como no soy militante política me quedé sin saber qué rol tenía en todo eso. En realidad no tengo ningún rol. Es gracioso porque dicen ‘la primera dama’ si bien sabemos que no existe en Uruguay. ¿Entonces para qué lo dicen? Me preguntan si me molesta que me digan (así). Qué me va a molestar, es como que me digan Laura”, añadió.
También mencionó la incomodidad que le generó el hecho de empezar a contar con vigilancia en su casa y custodia personal. “Yo pedí que no me siguieran”, dijo. Su hijo “en broma” se les ha escapado a los custodios y su hija le pidió que no la acompañen cuando sale a practicar skate con sus amigas.
Entre “lo bueno” de ser la esposa del presidente, Alonsopérez mencionó que confía “mucho” en su marido “como ser humano”. “Creo que la peor droga que hay en el mundo es el poder. No hay peor droga que el poder. Sé que no estoy diciendo nada nuevo. Lo puedo decir con propiedad porque pienso que a la persona que tu le das poder tiene que estar muy bien plantada en la tierra, porque es muy fácil que se te vaya”, dijo.
“Quizás no es políticamente correcto lo que estoy diciendo, pero es lo que pienso. No creo que todo el mundo se banque el tema del poder sin creérsela. Eso es lo más difícil. Yo, por supuesto que es mi compañero de vida, lo puedo decir, lo he visto gestionar, es una persona que mínimamente no nos va a estafar como sociedad. Ya para mí eso es pila. Ahora todo lo que haya alrededor o todos los cargos que no dependen de él o dependen de él pero no llega a cubrir porque es mucha gente, que se va multiplicando. Un ministerio son cien, otro ministerio son otros cien, uno no puede saber”, agregó Alonspérez.
La esposa de Orsi dijo que le tiene “confianza” a su marido y reiteró en la importancia de tener “una actitud positiva” de creer que las cosas pueden cambiar.
Por otra parte, mencionó entre las “cosas buenas” de ser la esposa del presidente el hecho de que la saluden ene el supermercado. “Nunca me imaginé que la gente me iba a decir ‘¿usted es? ¿Me puedo sacar una foto?’, ‘me encantó lo que hizo en el balcón’”, dijo Alonsopérez refiriéndose a la imagen que se viralizó el día de la asunción de su marido, cuando aparece eufórica en el balcón del Palacio Estévez saludando a la multitud con los brazos en alto. “Yo no hablé nada y quedé famosa”, añadió.
























































