El científico uruguayo Gonzalo Moratorio atraviesa uno de los momentos más trascendentes de su lucha contra el cáncer cerebral. Instalado en Estados Unidos, continúa sometiéndose a una serie de estudios y evaluaciones médicas que determinarán su ingreso a un tratamiento experimental con células CAR-T, una de las terapias más avanzadas y complejas de la medicina actual.
La movilización solidaria que despertó su caso permitió alcanzar la cifra estimada para afrontar el tratamiento, luego de que la campaña superara el millón de dólares gracias al apoyo de miles de personas. Entre los aportes más significativos se destacó la subasta de una obra del escultor Pablo Atchugarry, que recaudó 33.000 dólares.
Sin embargo, la colecta aún no ha finalizado. Personas cercanas al científico explicaron que parte de los fondos comprometidos todavía no han sido acreditados, por lo que la campaña continúa abierta. Entre los recursos pendientes se encuentra la transferencia correspondiente a la iniciativa impulsada junto a Antel, que supera los 150.000 dólares obtenidos mediante mensajes de texto y aportes realizados desde teléfonos fijos.
Además, permanece previsto un espectáculo benéfico que se realizará a mediados de agosto en La Trastienda. Según allegados a Moratorio, el anuncio de que se había alcanzado el objetivo económico generó la impresión de que la campaña había concluido, lo que repercutió en la venta de entradas para ese evento solidario.
La terapia CAR-T es un tratamiento de inmunoterapia personalizada que utiliza células del propio sistema inmunológico del paciente para combatir el cáncer. El procedimiento comienza con la extracción de linfocitos T mediante un proceso denominado leucaféresis. Posteriormente, esas células son modificadas genéticamente en un laboratorio especializado para incorporar un receptor capaz de identificar y atacar las células tumorales. Una vez multiplicadas, son reinfundidas en el organismo con el objetivo de fortalecer la respuesta inmunitaria contra la enfermedad.
Antes de esa infusión, el paciente debe recibir una quimioterapia preparatoria y permanecer luego bajo estricta observación médica durante varias semanas, debido a la posibilidad de desarrollar complicaciones importantes, entre ellas el síndrome de liberación de citocinas o alteraciones neurológicas.
Se trata de uno de los tratamientos oncológicos más sofisticados y costosos disponibles en la actualidad. Solo la fabricación de las células CAR-T puede representar una inversión de entre 300.000 y 475.000 dólares, cifra a la que deben sumarse los costos de hospitalización, estudios complementarios, medicamentos y seguimiento clínico.
Moratorio se convirtió en una de las figuras más reconocidas de la ciencia uruguaya durante la pandemia de COVID-19, cuando lideró junto a otros investigadores el desarrollo de herramientas que fortalecieron la respuesta sanitaria del país. Hoy, esa misma sociedad que valoró su trabajo continúa acompañándolo en un desafío profundamente personal, mientras aguarda la posibilidad de acceder a un tratamiento que podría representar una nueva oportunidad en su lucha contra la enfermedad.













































