Un joven de 23 años fue condenado por la Justicia luego de ser detenido en Piriápolis, tras ser sorprendido merodeando vehículos en el barrio Country. La investigación policial permitió además vincularlo con otros delitos, entre ellos, un hurto en el interior de un automóvil y el uso indebido de una tarjeta Prex sustraída.
El hecho se originó próximo a la medianoche del pasado 14 de julio, cuando el Centro de Comando Unificado comisionó a efectivos de la Unidad de Respuesta Policial Móvil (URPM I) luego de que un vecino denunciara que un hombre había intentado abrir su vehículo estacionado en el barrio Country. El sospechoso se retiró del lugar sin lograr concretar el hurto ni ocasionar daños.
Tras entrevistarse con el denunciante y obtener una descripción de la vestimenta del individuo, los policías realizaron recorridas por la zona y lograron ubicar al sospechoso, identificado como L.H.V.O., de 23 años y sin antecedentes penales.
Durante la intervención, los efectivos constataron que el joven llevaba consigo varios objetos de dudosa procedencia. Al ser consultado, admitió haberlos robado del interior de otro vehículo que se encontraba estacionado en el patio de una vivienda de la zona, por lo que fue detenido y trasladado a una dependencia policial.
La investigación quedó a cargo del Área de Investigaciones, cuyos funcionarios lograron establecer además que el detenido estaba vinculado a un hurto cometido en mayo en el interior de otro automóvil. En esa oportunidad había sustraído diversos efectos, entre ellos una tarjeta Prex, la cual utilizó posteriormente para realizar operaciones, configurando un delito de fraude informático.
Enterada la Fiscalía de 2° Turno, dispuso la conducción del indagado a la sede judicial.
Finalizada la audiencia, el Juez de Feria de los Juzgados Letrados de 4° y 11° Turno condenó a L.H.V.O. como autor penalmente responsable de un delito de fraude informático y un delito de hurto, en concurrencia fuera de la reiteración con un delito de violación de domicilio agravado, todos en régimen de reiteración real.
La pena impuesta fue de nueve meses de prisión que será sustituida por un régimen de libertad a prueba por igual plazo. Como parte de las condiciones impuestas por la Justicia, el condenado deberá residir en el domicilio fijado, someterse a la orientación y vigilancia de la DINAMA, presentarse semanalmente en la seccional policial correspondiente y cumplir tareas comunitarias una vez por semana durante toda la duración de la condena.











































