Barcelona vivió este 10 de junio una jornada histórica marcada por la fe, la arquitectura y el legado de Antoni Gaudí. El papa León XIV inaugura este miércoles la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, una intervención que convierte al emblemático templo en la iglesia más alta del mundo y que coincide con la conmemoración del centenario de la muerte del genial arquitecto catalán.
Miles de fieles y turistas se congregaron en torno a la basílica para presenciar la llegada del pontífice, quien recorrió un kilómetro en papamóvil por la calle Rosselló antes de ingresar al templo. Allí presidió una solemne eucaristía, iniciada a las 19:30 hs, como homenaje a Gaudí y antesala del momento más esperado: la bendición de la nueva torre y de la monumental cruz que la corona.
El acto reunió a unas 8.000 personas, con la mitad de los asistentes dentro de la basílica y el resto siguiendo la ceremonia desde el exterior. También participaron los Reyes de España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, además de cerca de 250 obispos y cardenales procedentes de España y otros países.
Con 172,5 metros de altura, la Torre de Jesucristo sitúa a la Sagrada Familia por encima de cualquier otro templo católico del planeta, superando a la Iglesia Mayor de Ulm, que ostentaba ese récord desde 1890. La estructura, cuya construcción final comenzó en 2018, posee doce caras y doce niveles elaborados mediante un innovador sistema de piedra tesada que combina piedra y acero.
La cruz que remata la torre, instalada en febrero de 2026, mide 17 metros de alto por 13 de ancho, pesa más de 12 toneladas y está revestida con 15.000 piezas de cerámica en siete tonalidades de blanco, elaboradas en Granollers siguiendo la técnica del trencadís característica de Gaudí. Fabricada en Alemania, fue trasladada por módulos y ensamblada en la propia basílica.
La culminación de esta etapa no solo representa un hito arquitectónico tras casi 150 años de construcción, sino también un símbolo del legado espiritual y artístico de Gaudí. Además, bajo la cruz está prevista la instalación de una escultura monumental del Agnus Dei, obra del artista Andrea Mastrovito, junto con un mirador de acceso restringido que permitirá contemplar Barcelona desde el punto más alto de la ciudad.
Tras la bendición y un espectáculo de luces que cerrará la jornada, el papa León XIV continuará su agenda con destino a las Islas Canarias, dejando atrás una visita que ya forma parte de la historia contemporánea de Barcelona y de la Iglesia católica.








































