Nacido en Tacuarembó, donde recuerda las reuniones familiares donde destacaba su abuelo pidiendo silencio para escuchar el informativo del mediodía en la radio, o aquellas siestas a la que los niños eran obligados a cumplir, Lucas Sugo se define no como un hombre de campo, sino como un hombre que ama el campo.
Al punto tal su deseo que hoy vive en una zona rural junto a su familia. Allí encuentra su mundo, como bien lo expresa.
Su madre marcó su vida. Tanto en su formación profesional como por su formación en la vida, en particular le inculcó tenacidad y perseverancia.
Cuando se mudó a Rivera el cambio no pasó desapercibido. Estudió en escuelas rurales de ese departamento, donde el portuñol predominaba y era algo que jamás había escuchado.
Se sentaba en el fondo del aula y era tímido, algo que logró vencer años después fruto de la necesidad para poder tener continuidad en lo que había elegido como profesión.
A los 14 años comenzó a trabajar y vivir tímidamente del canto. Cuando lo hizo, pudo disfrutar del escenario y sabe, hasta el día de hoy, que es el público el que te saca los miedos.
Dio clases de música para poder subsistir como jefe de familia, cuando se embarcó en ese proyecto de vida dado que no le daba cantando por las noches.
Pudo hacerlo gracias a que estudió, y eso remarca, se lo debe a su madre.
Luego llegaría la banda Sonido Profesional y su deseo 10 años más tarde de iniciarse como solista.
Amante de lo que hace confiesa algo que solo los artistas, actores o comunicadores sienten, “No hay cosa más honesta que las mariposas en el estómago” algo que hasta hoy sigue sintiendo.
Para Lucas Sugo su carrera es la concreción de un sueño y así lo vive. El éxito que lo posicionó fue el tema “5 minutos y nada más” del que confiesa, tiene detrás una historia de amor, pero no amor de pareja, sino de una madre con su hijo adicto.
Tuvo su paso por la televisión con su programa de entrevistas y luego llevó “La Voz” algo que lo pone feliz porque puede orientar a los futuros cantantes t donde hoy continúa.
En la previa a sus shows confiesa no ser simpático, porque necesita concentración previa. Se encierra, conversa mucho consigo mismo y como él mismo le dice “con el de arriba”. Para el cantante eso lo predispone a exponer y dar energía.
El público para él es a quien se debe, tiene una gratitud muy grande porque sabe de donde viene y su cuello está muy bien, porque puede mirar para atrás.
Disfruta de las vacaciones con sus hijos, fruto del amor con dos parejas distintas. Sabe que puede ser feliz con ellos porque todo fluye y hay respeto. Ser padre y llevar esta carrera al comienzo no fue fácil para él.
Hoy mira hacia atrás y confiesa que le quedaron materias pendientes con sus hijos, sobre todo cuando se separó de su primera pareja y perdió, por la distancia con ellos irlos a buscar al colegio, pero trató de estar presente siempre.
Lucas Sugo, protagonista de una charla íntima en un nuevo RETRATO HABLADO, de Grupo Portada.































































