Si cierra los ojos ve una infancia feliz, que no es poca cosa.
Vivía entre Buceo y Malvín, a una cuadra de la playa y atesora aquellos recuerdos que lo transportan a remontar cometas que armaba su abuelo con engrudo.
En verano salía de vaquero, sandalias de cuero o mocasines y juga al pica cordón.
Cuando llegaba del colegio lo esperaban con una tasa de gofio y miraba maravillado Canal 10. Quiso el destino que luego trabajaría allí durante décadas.
El sentido del humor lo acompañó siempre.
Tenía un espacio en su casa que adoptó como propio, el altillo, ahí tenía un escritorio, una cama y disfrutaba de esos momentos de soledad, compañera que hoy tiene a su lado, pero con quien confiesa llevarse bien.
De adolescente era buen estudiante y compañero de banco de María Inés Obaldía con quien la vida los reencontró laboralmente en canal 10.
Quería estudiar diplomacia, pero en dictadura sacaron esa carrera y se quedó “mirando el techo”, allí nació su interés por el mundo del espectáculo.
Actuó clandestinamente y hasta preso se lo llevaron en una oportunidad.
En ese mundo artístico conoció a Antonio Gasalla, a Carlos Perciavalle, entre tantos otros.
Petru Valensky nació el día que se fue a anotar a SUA, Sociedad Uruguaya de Actores, y una gran actriz del momento le sugirió cambiarse el nombre.
Con 18 años se quedó solo cuando sus padres abandonaron el país en dictadura hacia el Paraguay.
Salió adelante y protagonizó años más tarde un éxito que lo coronó como figura. “Quien le teme a Italia Fausta” estuvo 20 años en cartel y le permitió, como recuerda bien “comer con aceite” desde ese momento.
Trabajando en una veterinaria, donde pasaba letra y ensayaba canciones mientras bañaba perros, el histórico conductor Omar Gutiérrez lo descubrió y lo llevó a la televisión y fue el comienzo de una carrera en el medio de comunicación del momento.
Sin embargo, para él el Café Concert lo es todo.
Valiente, teniendo lo que tiene que tener en el lugar correcto expresó públicamente su orientación sexual y a partir de ese momento fue plenamente feliz por ser quien es.
Confiesa haber estado rodeado de amigos que lo alentaron y le dieron apoyo siempre, lo que le permitió no sentir jamás discriminación.
Adoptó al público como su familia y si bien estuvo en pareja, sintió en un momento que la llama se había comenzado a apagar y fue así que planteó separarse.
Es un hombre adaptado a la soledad y algo a lo que no le tema, ni siquiera cuando después de los aplausos llega al silencio de su hogar.
Extremadamente empático con situaciones de personas vulnerables o necesitadas, porque sabe lo que es pasarla mal, ayuda en todo lo que puede.
Es un profesional que se enoja cuando el uruguayo llega tarde a una función de teatro, algo que no ocurre en ningún otro lado del mundo.
Su forma de vivir es el día a día, basado en una regla del 1 al 10 donde lo importante es cómo vivir los centímetros de esa regla.
Sabe que el presente es un regalo hermoso porque lo que pasó pasó y el futuro nadie lo conoce.
Es Petru Valensky, protagonista del último Retrato Hablado de este ciclo 2023.
































































