Tras el solsticio invernal, la duración del día comienza a extenderse poco a poco. ¿cuánto y por qué?
En el hemisferio sur, el 21 de junio marca el comienzo del invierno y también el día más corto del año. A partir de esa fecha, conocida como el solsticio de invierno, el tiempo de luz solar comienza a aumentar gradualmente, aunque de manera casi imperceptible al principio.
Este fenómeno tiene explicación astronómica y, es que la inclinación del eje terrestre y su movimiento orbital generan una variación en la cantidad de horas de luz que recibimos. Tras el solsticio de junio, la Tierra se orienta de tal modo que cada jornada suma un poco más de sol, camino al equinoccio de primavera.
Durante los primeros días, la jornada se extiende entre uno y dos minutos por día. En promedio, se suman alrededor de un minuto y medio diario de luz solar. Sin embargo, esto no ocurre de forma completamente regular y, la ganancia varía según la latitud y otros factores astronómicos.
Por ejemplo, en Maldonado, el 22 de junio el sol sale a las 8:03 y se pone a las 17:45, mientras que una semana después, el 29 de junio, el día comienza a las 8:01 y finaliza a las 17:49, con unos seis minutos más de luz acumulada en total.
¿Cuándo se nota el cambio marcando los días más largos?
Aunque los primeros días apenas se percibe, hacia julio y agosto la diferencia se vuelve más evidente. Para entonces, ya se habrán sumado más de una hora de luz adicional al día. Esta transición culmina cerca del 21 de septiembre, cuando el equinoccio de primavera iguala las horas de día y noche.
Un detalle que pocos notan
Aunque no se le suele prestar atención, el cambio en la duración de los días influye en muchos aspectos como, por ejemplo:
- Estado de ánimo.
- Energía diaria.
- La flora y la fauna local ajustan sus ciclos naturales al ritmo solar.








































