La iniciativa que presentaron en la administración pasada las senadoras Gloria Rodríguez (Partido Nacional) y Sandra Lazo (Frente Amplio), actual ministra de Defensa Nacional, está siendo considerada por la Comisión de Derechos Humanos y Género del Senado, y establece que la mitad de la grilla debe contemplar a esos grupos.
En la exposición de motivos, el proyecto de ley establece que Uruguay ha sido “históricamente” por sus “normas jurídicas de avanzada”. “En este sentido, este proyecto de ley pretende fortalecer la identidad de las mujeres y disidencias como sujetos culturales decisivos, procurando generar oportunidades igualitarias y visibilización de su trabajo”, agrega la iniciativa.
El proyecto señala que la mitad de la población uruguaya es femenina y que el Estado debe tomar acciones para que “las mujeres y disidencias sean oídas, visibilizadas, reconocidas y remuneradas en las mismas condiciones que el resto de los artistas”.
Según plantearon en la exposición de motivos, la no inclusión de mujeres en este tipo espectáculos promueve la brecha económica en la sociedad.
El proyecto consta de 11 artículos y fija “un cupo” para mujeres y disidencias en eventos de música en vivo y plataformas digitales. Abarca cualquier tipo de espectáculo, sea público o privado, con beneficio económico o no, que tenga al menos dos artistas como participantes.
La mitad de la grilla debe estar compuesta por mujeres o “disidencias nacionales”, que deberán estar inscriptas en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). Están obligados a cumplir con la norma organizadores, organizadores, curadores, y/o responsables, sean públicos o privados.
El proyecto crea una “Comisión de Contralor” integrada por distintas organizaciones, entre ellas el MTSS, que deberán fiscalizar el cumplimiento de la propuesta.
Quienes incumplan con la ley, deberán pagar una multa de 6% de la recaudación bruta por todos los conceptos y para los espectáculos de entrada libre, se establecerá un ficto. Además, durante tres años no podrán recibir apoyos estatales. Lo recaudado por ese concepto se destinará a un fondo para promover a mujeres y disidencias.
En la comisión, la senadora frenteamplista Susana Andrade propuso incluir en el “excelente proyecto” a “personas afrodescendientes e indígenas” en la misma categoría.
“En la práctica, las desigualdades en la música no son solo de género, sino que también operan por origen étnico-racial y se agravan cuando se combinan. Esto afecta especialmente a mujeres y disidencias afrodescendientes e indígenas. Sin duda, el proyecto es un avance, pero a nuestro criterio queda incompleto si no se nombran estas desigualdades. Incluirlas no crea un privilegio, sino que corrige una exclusión existente. Basta ver las grillas de muchos espectáculos que promueve el Estado; aunque haya mujeres y haya disidencias, muchas veces no hay mujeres afro”, agregó.
























































