La necropsia realizada a la orca juvenil que apareció varada en la costa de Punta del Este confirmó que el animal sufría una severa infección bacteriana en el sistema nervioso central y un importante compromiso multisistémico que derivó en un cuadro “incompatible con la vida”. Según el informe técnico al cual accedió el Diario El País, elaborado por especialistas de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República, concluyó además que la causa más probable del varamiento fue de origen natural y no producto de la acción humana.
El ejemplar, un macho juvenil de 4,28 metros de largo, había sido encontrado el pasado 27 de abril en la costa de Maldonado. Tras varios intentos fallidos de estabilización y devolución al mar, la veterinaria Natasha Eliopulos resolvió practicarle eutanasia farmacológica debido al deterioro irreversible de su estado clínico.
Según el estudio, la orca presentaba una “meningoencefalitis supurativa severa”, una inflamación infecciosa del encéfalo y las meninges que afectaba especialmente el cerebelo y la región occipital del cerebro. Los especialistas hallaron abundante material purulento, edema cerebral, hemorragias y una consistencia anormalmente blanda en el tejido encefálico.
El cuadro neurológico estaba acompañado además de una neumonía terminal que comprometía más del 80% del tejido pulmonar. El informe detalla que los pulmones contenían líquido serosanguinolento y espuma, signos compatibles con episodios de aspiración de agua relacionados tanto con el varamiento como con el deterioro neurológico previo.
Los veterinarios también detectaron lesiones en otros órganos, entre ellas hepatomegalia, nefritis y alteraciones hemorrágicas en intestinos, corazón y riñones. A eso se sumaban múltiples laceraciones y erosiones externas compatibles con el propio proceso de varamiento y manipulación del animal.
Durante la necropsia se encontraron restos de artes de pesca en el primer estómago, incluyendo un anzuelo de palangre y fragmentos de línea metálica. Sin embargo, los especialistas aclararon que estos elementos no provocaron lesiones internas ni tuvieron relación directa con la muerte.
El principal diagnóstico diferencial planteado por los investigadores apunta a una neurobrucelosis causada por la bacteria Brucella ceti, uno de los agentes infecciosos más frecuentes en cetáceos. También se analiza la posible presencia de virus inmunosupresores, como los morbillivirus, poco estudiados aún en especies marinas de la región.
Asimismo, durante el procedimiento fueron detectados parásitos compatibles con Crassicauda sp. y un trematodo del género Nasitrema sp. en estructuras vinculadas al oído, aunque no se encontraron evidencias de que hayan sido el origen de la infección cerebral.
El informe concluye que, de acuerdo al estudio macroscópico preliminar, el cuadro que provocó el varamiento y posterior muerte del ejemplar fue natural. No obstante, continúan realizándose estudios histopatológicos y moleculares para confirmar el diagnóstico y descartar definitivamente cualquier vínculo con causas antrópicas. Los resultados finales podrían demorar semanas o incluso meses.

































































