Aunque el invierno transcurre con precipitaciones dentro de los valores normales, los especialistas ya ponen la mirada en la primavera. Meteorólogos nacionales e internacionales advierten que Uruguay podría enfrentar a partir de los próximos meses un episodio de El Niño de intensidad excepcional, conocido popularmente como «Super Niño», capaz de provocar lluvias muy superiores a lo habitual, inundaciones y fuertes impactos sobre la economía.
El meteorólogo José Serra sostuvo que el escenario aún no justifica una alarma inmediata, aunque remarcó que el tiempo para planificar medidas preventivas es cada vez más reducido. «Es temprano para ponernos nerviosos, pero tarde para prepararnos», resumió al referirse al fenómeno, cuyo pico se estima entre octubre y diciembre.
Según explicó, el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico tropical alterará la circulación atmosférica, favoreciendo precipitaciones intensas y persistentes. Los modelos climáticos proyectan temperaturas del mar entre 3 y 3,5 °C por encima de los valores normales, un registro superior al de los episodios tradicionales de El Niño y que llevó a algunos especialistas a denominarlo «Super Niño».
Las principales consecuencias podrían sentirse en el norte y noreste del país, donde existe mayor probabilidad de lluvias abundantes, desbordes de cursos de agua e inundaciones. También se prevén posibles efectos sobre la producción agropecuaria, la ganadería y el turismo estival, debido al exceso de precipitaciones.
En paralelo, el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) comenzó a coordinar acciones con el Congreso de Intendentes para informar sobre el escenario previsto. La directora del organismo, Madeleine Renom, indicó que los efectos más notorios comenzarían hacia el inicio de la primavera, cuando aumente significativamente el régimen de lluvias.
No obstante, para el trimestre de invierno -junio, julio y agosto- Inumet mantiene un pronóstico de temperaturas superiores a las habituales, con medias cercanas a los 15 °C, mientras que las precipitaciones continuarían dentro de los parámetros normales.
Los especialistas coinciden en que el comportamiento definitivo del fenómeno dependerá de su evolución en los próximos meses, aunque insisten en que la planificación temprana será clave para reducir el impacto de un evento climático que podría convertirse en uno de los más intensos registrados en los últimos años.













































