El gobierno francés anunció hoy toques de queda parciales en distintas ciudades, como forma de frenar la ola de violencia que vive el país desde hace varios días, que dejó alrededor de 2.400 detenidos y más de 1.000 policías heridos.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, ordenó a los prefectos aplicar las restricciones nocturnas tras una reunión de crisis en el Ministerio del Interior, aunque no precisó las localidades alcanzadas por la medida.
El presidente Emmanuel Macron admitió errores en el operativo de seguridad que alcanzó su máximo nivel de conflictividad el sábado 17, a partir de movilizaciones contra el costo de vida que fueron derivando en desórdenes masivos en distintos puntos del territorio.
En un discurso Macron llamó a la unidad nacional y prometió castigo para los responsables, pero se abstuvo de declarar el estado de emergencia. “Quienes saquearon deberán pagar por los daños, y quienes buscaron derribar la República rendirán cuentas”, afirmó el mandatario.
Las manifestaciones del sábado reunieron a más de 600 mil personas en protestas que habían comenzado semanas antes como un movimiento estudiantil contra las condiciones precarias en los liceos y se ampliaron al reclamo por la inflación y el deterioro de los servicios públicos. Grupos encapuchados y vestidos de negro se infiltraron en las marchas pacíficas y desataron una oleada de saqueos, incendios y enfrentamientos con la policía.
En París, las fuerzas policiales utilizaron gas lacrimógeno y cañones de agua contra manifestantes que lanzaban proyectiles y fuegos artificiales. En Marsella, 107 agentes resultaron heridos, tres de ellos de gravedad, y grupos de encapuchados irrumpieron en el ayuntamiento. En Limoges, un incendio provocado destruyó parcialmente el edificio de la alcaldía, una construcción de más de 140 años cuyo techo se desplomó, en lo que las autoridades locales compararon con el siniestro de Notre Dame en 2019.
En varias ciudades fueron saqueadas tiendas de ropa, supermercados, farmacias, boutiques de lujo y locales de electrónica. En Lille, una tienda de Apple fue desmantelada por completo.










































