La mayoría de las personas consultadas entiende que se trata de una situación que escapa a las autoridades pero ansían una solución que restablezca el normal pasaje y la circulación desde y hacia La Barra.
El impacto de la obra «es grande y ojalá se solucione por el bien de todos los turistas y locales», indicó el instructor de la Academia Shakas Wind La Barra que está instalada en al margen del arroyo Maldonado y a escasos metros del Puente Leonel Viera.
Sobre cómo afecta su trabajo, sostuvo que «nos complica en las propuestas de paseo que ofrecemos y desarrollamos hacia arriba del Arroyo, como son las travesías hacia los humedales y el pasaje debajo del puente que es un atractivo para el público». En ese sentido, puntualizó que debieron cambiar los lugares de salida y ahora lo hacen desde el lado de El Placer. Si bien en el resto de las activadas las llevan adelante con normalidad, desde el puente hacia la desembocadura del Arroyo Maldonado, mantienen la incertidumbre sobre qué pasará cuando haya más público.
Otros comerciantes y empresarios coinciden en que fueron sorprendidos por lo que está sucediendo y ahora deben tener en cuenta las demoras para trasladarse desde La Barra hacia Punta del Este o Maldonado, además de explicar que hay proveedores que dejaron de ir o que lo hacen con menos frecuencia porque deben acumular pedidos para que les valga la pena trasladarse debido a las demoras; incluso algunos están obligados a tomar la vía más larga para llegar a La Barra.
Los tiempos no son los mismos, indicó el encargado de un local comercial. Sostiene que en los horarios «pico» se congestiona y no sabemos qué va a pasar en temporada pero ojalá lo puedan arreglar».
Quienes también ven afectado su trabajo y, quizás en forma más directa, son los Food Trucks que trabajan al costado del ingreso al puente dañado. La plaza de comidas al aire libre que con la que contaban hoy se ha convertido en un estacionamiento de máquinas y camiones, mientras que su espacio laboral se vio reducido. Pese a eso, afirman que están siguiendo las obras de cerca y con calma porque «todos queremos que se solucione», dijo a Portada uno de los trabajadores que continúa concurriendo al lugar pese al drástico cambio que experimenta la zona por estos días.
























































