Dos estrellas de la música se apagaron en el mes de julio. Ambos con un inmenso talento en común, pero vidas totalmente distintas. Sinéad O’Connor (56) y Tony Bennet (96). El 21 de julio, a sólo dos semanas de su cumpleaños, falleció una leyenda de la música internacional, el neoyorkino Anthony Dominick Benedetto, conocido artísticamente como Tony Bennett,
Uno de los últimos grandes crooners de mediados del siglo xx, se mantuvo en activo tanto en recitales en vivo como en grabaciones discográficas hasta su retirada en 2021, a los 95 años de edad. Recordado por éxitos como «Blue Velvet» y «I Left My Heart In San Francisco», su repertorio se basa en estándares o canciones clásicas de la música popular estadounidense, mayormente baladas y jazz.
Comenzó a los 10 años como bailarín de tap, pero desarrolló una carrera brillante hasta retirarse. Fue un artista discográfico popular y elogiado por la crítica e intérprete de conciertos hasta su anuncio de retirada en 2021. Ha ganado 19 premios Grammy (incluido el premio Lifetime Achievement Award, presentado en 2001) y dos premios Emmy, y fue nombrado NEA Jazz Master y Kennedy Center Honoree. Bennett ha vendido más de cincuenta millones de discos en todo el mundo.
En 2006, 2011 y 2012 grabó tres exitosos álbumes de duetos con figuras como Lady Gaga, Amy Winehouse, John Mayer, Elton John, Alejandro Sanz, Thalía y Gloria Estefan, Vicente Fernández entre otros. En 2014 repitió colaboración con Lady Gaga grabando a dúo Cheek to Cheek, un álbum de clásicos que se alzó con el número 1 en la lista estadounidense vendiendo más de 720.000 copias en EE. UU., superando el millón de copias mundialmente y recibiendo un Grammy al mejor álbum de pop tradicional.
En un estado de forma inusual para su edad, Tony Bennett seguía ofreciendo decenas de conciertos al año cumplidos los noventa años. A lo largo de una dilatada carrera de más de seis décadas ha sumado múltiples galardones, como 18 premios Grammy y dos premios Emmy. Es también un reconocido pintor con obras en diversos museos e instituciones públicas.
Admirado por nombres como Frank Sinatra (su mentor y amigo), o Lady Gaga, Bennet era un referente musical en Estados Unidos. La causa específica de su muerte no ha sido comunicada pero se sabe que el cantante padecía alzehimer desde 2016. Murió en su ciudad natal, Nueva York, donde nació el tres de agosto de 1926. Es considerado el último de los cantantes de salón del siglo XX. Sin embargo, no dejó de innovar y su intención, en sus propias palabras, fue crear «un catálogo de éxitos en lugar de discos de éxitos». Es bueno comentar que de los 70 discos publicados por Bennett, solo dos son de antes de que cumpliera los 60 años. Con una vida privada menos dramática que la de Sinatra, Bennett se definía como «un tenor que canta como un barítono».
Con una historia de vida mucho más turbulenta y con sólo 56 años el 26 de julio dejó de existir Seaned O`Connor, dueña de un estilo y una voz única. Pareciera que el brillo de su talento contrasta con la difícil vida que le tocó vivir. EL abuso que sufrió de niña, y su experiencia en un reformatorio de Dublín, fomentaron una naturaleza rebelde
Pero la música ( tal vez ese refugio necesario para su alma atormentada) le dio impulso a un talento creativo que la convirtió en una estrella mundial, siempre controversial y construyó una imagen lejana a la que suelen asumir las estrellas de la música. Con sus rasgos de duende y su cabeza rapada, fue una de las figuras más conocidas de la música pop de los 90.
Nació en 1966 en el próspero suburbio de Glenageary, en Dublín, sus padres se separaron cuando tenía 8 años. Su hermano Joseph una vez dijo que su madre había sido profundamente infeliz y perturbada, propensa al abuso físico y emocional de sus hijos. O’Connor finalmente se mudó con su padre, pero a menudo desaparecía para robar en las tiendas. Sus problemas de conducta provocaron que fuera internada en el Centro de Capacitación An Grianan de Dublín, originalmente creado para encarcelar a niñas jóvenes consideradas promiscuas.
Una monja descubrió que la única forma de mantener a raya a aquella adolescente rebelde era comprándole una guitarra y poniéndola en contacto con un profesor de música. Esa sería su salvación.
Un encuentro con el productor y compositor Colm Farrelly la llevó a unirse con otros músicos para formar la banda Ton Ton Macoute. Tuvieron un impacto inmediato y cuando se mudaron a Dublín, O’Connor dejó la escuela para irse con ellos. Su segundo álbum le valió un Grammy. Luego se mudó a Londres y conoció al experimentado manager Fachtna Ó Ceallaigh, quien había trabajado para la banda U2. Además de guiarla musicalmente, Ó Ceallaigh la involucró en sus intereses políticos. O’Connor causó revuelo cuando elogió al Ejército Republicano Irlandés Provisional, aunque luego se disculpó.
Siempre rebelde, rechazó firmemente los intentos de su compañía discográfica de cambiar su apariencia, para volverse más femenina. También se peleó con el productor que fue contratado para diseñar su primer álbum. Después de mucha discusión, la compañía discográfica permitió que ella misma lo produjera. En ese momento estaba embarazada de siete meses de su baterista John Reynolds, con quien finalmente se casó.
Tuvo varios exitos musicales pero O’Connor superó aquel logro con su siguiente álbum, ganador del Grammy, I Do Not Want What I Haven’t Got, que presentó su sencillo más exitoso, una versión de la canción de Prince Nothing Compares 2 U.
La canción logró encabezar las listas en el Reino Unido, Irlanda y Estados Unidos, impulsada por un video que presentaba mayormente un primer plano de su rostro y sus lágrimas mientras cantaba. Lloró durante la grabación del video y luego dijo que le resultó difícil cantar porque la canción le recordaba la pérdida de su madre, quien murió en un accidente automovilístico en 1985.
Siempre la acompañó la controversia. Para presentarse en un concierto en Nueva Jersey, exigió que no se tocara el himno nacional de Estados Unidos, como habitualmente se hacía, antes de que ella apareciera. El lugar accedió a regañadientes, pero provocó un boicot de sus canciones por parte de varias estaciones de radio estadounidenses.
Un mes después del lanzamiento del álbum de jazz I’m Not Your Girl, O’Connor interpretó una versión de War, la canción de Bob Marley, en Saturday Night Live de NBC, sustituyendo algunas de las palabras para que se convirtiera en una protesta contra el abuso sexual infantil en la Iglesia católica.
Para horror de los productores, levantó una foto del papa Juan Pablo II frente a la cámara y la rompió por la mitad. NBC recibió más de 4.000 quejas de los espectadores y muchas copias de sus discos fueron destruidas.
En una aparición posterior en vivo, la abuchearon tanto que no pudo actuar. A finales de 1992, volvió a vivir a Dublín.
Su cuarto álbum, Universal Mother, con contribuciones escritas de Germaine Greer y Kurt Cobain, no logró emular el éxito de su trabajo anterior. Fue su último álbum de estudio durante seis años. Después de separarse de su esposo, se vio envuelta en una larga batalla por la custodia con el periodista John Waters, el padre de su segunda hija, llamada Roisin.
El estrés la llevó a un intento de suicidio en 1999. En uno de los giros más extraños de su vida, fue ordenada sacerdote en la Iglesia Tridentina Latina, una iglesia católica independiente que no está en comunión con Roma. A pesar de su desdén por la jerarquía eclesiástica, O’Connor siempre sostuvo que era una cristiana practicante y una católica devota, pero en 2018 la cantante anunció su conversión al Islam.
Volvió a los estudios en el año 2000 para grabar el álbum Faith and Courage. En gran parte escrito por ella misma, no logró ingresar al Top 20 en las listas de álbumes excepto en Australia. O’Connor tuvo un breve segundo matrimonio con el periodista Nick Summerlad antes de tener a su tercer hijo, Shane, con el músico Donal Lunny.
O’Connor sorprendió a muchos al ordenarse como sacerdote.
Sean-Nos Nua, el álbum del año 2002, presentó una reelaboración de canciones populares irlandesas tradicionales. Un año después, lanzó una compilación de pistas inéditas antes de anunciar que se retiraba de la música. Tanto su salud mental como física estaban afectadas. Diagnosticada con trastorno bipolar, también luchaba contra la dolorosa condición de la fibromialgia.
Dio a luz a su cuarto hijo, Yeshua Francis Bonadio, en 2006 con su entonces pareja Frank Bonadio. Al año siguiente, lanzó otro álbum, Theology. No logró entrar en las listas de éxitos. La cantante regresó al ruedo musical con How About I Be Me (and You Be You) lanzado en 2012, que alcanzó el número 5 en Irlanda y el 33 en las listas de Reino Unido. En 2014, O’Connor demostró que aún podía cumplir con los requisitos de la música con el lanzamiento de su álbum I’m Not Bossy, I’m the Boss. Apareció en la portada con una peluca y un vestido negro ceñido al cuerpo mientras acariciaba una guitarra.
Pero su salud mental seguía siendo precaria. En noviembre de 2015, después de recuperarse de una histerectomía, publicó un mensaje en Facebook en el que anunciaba que estaba en un hotel irlandés y contemplaba la idea de suicidarse. Fue encontrada sana y salva y recibió tratamiento médico.
En junio de 2021, publicó un libro de memorias, Rememberings, y participó en entrevistas con los medios para promocionarlo, algunas de ellas tensas.
La cantante dijo que se sintió «muy desafiada» por una entrevista en BBC Radio 4 sobre sus problemas de salud mental y la cobertura de los medios.
En enero de 2022, su hijo Shane, de 17 años, se quitó la vida. La cantante publicó una serie de tuits preocupantes, en los que decía que consideraba suicidarse y les decía a sus seguidores que había sido ingresada en el hospital.
Sinéad O’Connor fue un talento precoz que usó la música como un medio para lidiar con los demonios dentro de ella. Una figura contradictoria en muchos sentidos que logró menos éxitos de los que merecía.
Fue encontrada sin vida en su domicilio y las técnicas de resucitación no lograron salvarla.
La cantante no se disculpó ni se arrepintió de sus elecciones de vida. Solía repetir:»Yo siempre digo, si vives con el diablo, descubres que hay un dios».






















































