El 26 de agosto de cada año, se celebra en Uruguay el Día Nacional de Lucha Contra la Bulimia y la Anorexia nerviosa, creado por ley el 26 de junio de 2013. Cada 26 de agosto, se reparte información sobre estos trastornos de conducta alimentaria (TCA), y se organizan diversas actividades en diversos puntos del país.
Los TCA son entidades de muy difícil diagnóstico por su heterogeneidad, por la negación de la enfermedad que suelen presentar los pacientes y el ocultamiento que hacen de los síntomas.
Aunque la etiopatogenia de los TCA no se conoce bien al día de hoy, se asume de carácter multifactorial con participación de factores genéticos, psicológicos, biológicos, socio familiares y culturales entre los más importantes. Algunos antecedentes comunes a los TCA son la preocupación excesiva por el peso, la obsesión por un cuerpo delgado, el distrés socio familiar, el antecedente de realización de una dieta.
Los TCA son trastornos psiquiátricos en los cuales parte de la sintomatología visible son alteraciones de la conducta alimentaria, lo que determina diferentes consideraciones terapéuticas. La individualización del tratamiento adecuado a cada situación y a la contención familiar que rodea al paciente determina el éxito del tratamiento. Por ello, se hace indispensable un enfoque multidisciplinar y altamente especializado, contando en el equipo con un psiquiatra, psicólogo, médicos de pediatra o de familia, médico, endocrinólogo, nutricionista, odontólogo y enfermeros. La coordinación de las unidades de TCA corre generalmente a cargo del psiquiatra que suele ser el responsable de establecerlas líneas generales del tratamiento y coordina al resto del equipo.
Los TCA son más frecuentes en mujeres, aunque también afecta a los hombres, y si bien se detecta más en la adolescencia, en los últimos años también se ha comenzado a identificaren niños. Si no se dispone de tratamiento adecuado, los pacientes corren riesgo de vida y de mantenerse en el tiempo, puede cronificarse disminuyendo progresivamente la posibilidad de recuperación y la calidad de vida.
En relación a estos datos es importante destacar el rol de la prevención:
- Prevención primaria: el objetivo principal es evitar el desarrollo de conductas anómalas relacionadas con la comida, dirigido a toda la población.
- Prevención secundaria: está diseñada para diagnosticar y tratar los signos tempranos de los TCA, es aquí donde los médicos y profesionales en la atención primaria juegan un papel crucial.
- Prevención terciaria: su objetivo es reducir las complicaciones de la enfermedad instaurada.
Para la detección precoz, es esencial que los profesionales de la salud realicen preguntas para descartar TCA en la consulta, especialmente en las revisiones periódicas de salud del niño y adolescente.
Desde el punto de vista del Misterio de Salud Pública es central enfocar nuestros esfuerzos para consolidar equipos multidisciplinarios especializados en abordajes de este tipo de patologías. Se está iniciando un proceso de trabajo vinculado al desarrollo de orientaciones para los equipos de salud y prestadores sobre cómo enfocar este proceso y cómo priorizar su abordaje. Dentro de estas orientaciones de va a trabajar en herramientas que permitan identificar síntomas tempranos de TCA en las consultas rutinarias del equipo de salud.
























































