La presentación de Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl no solo se destacó por su fuerte impronta cultural y el uso predominante del español, sino que también generó una inmediata reacción política en Estados Unidos. El expresidente Donald Trump calificó el espectáculo como “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos”, reavivando el debate sobre identidad, idioma y migración en el mayor evento deportivo del país.
El show, seguido por más de 120 millones de personas, se desarrolló en el estadio Levi’s de Santa Clara de California y durante 13 minutos transformó el campo de juego en una celebración de la cultura puertorriqueña. Con escenas que recrearon barrios populares, carritos de comida y una plantación de caña, Bad Bunny apostó a una narrativa visual cargada de símbolos de su identidad latina.
La presentación comenzó con “Tití me preguntó” y recorrió varios de sus mayores éxitos, entre ellos “Yo perreo sola” y “Voy a llevarte pa PR”. Vestido con un uniforme blanco de fútbol americano intervenido con el apellido Ocasio y el número 64, el artista rindió homenaje a figuras históricas del reguetón como Tego Calderón, Don Omar y Daddy Yankee.
Uno de los momentos más celebrados fue la aparición sorpresa de Lady Gaga, quien interpretó una versión salsera de “Die with a Smile”, y la participación de Ricky Martin que aportó un fuerte contenido político al interpretar “Lo que le pasó a Hawái”, enlazado luego con “El apagón”.
El cierre del espectáculo estuvo marcado por un mensaje de unidad continental. Con una bandera en la mano, Bad Bunny expresó “God bless America”, enumeró países del continente -entre ellos a Uruguay- y lanzó un balón con la frase “Juntos somos América”, mientras en el estadio se proyectaba el mensaje: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”.

























































