El gobierno encabezado por Yamandú Orsi anunció un incremento del 7% en los precios de los combustibles a partir del 1° de abril, en una medida que responde al encarecimiento del petróleo a nivel global, impulsado por la creciente tensión en Medio Oriente.
Desde el Poder Ejecutivo se explicó que la suba busca amortiguar el impacto local de un escenario internacional inestable, donde los precios del crudo han mostrado una fuerte volatilidad. En ese marco, también se resolvió introducir un cambio clave en la política energética: la fijación de precios pasará a ser mensual, con el objetivo de acompasar de forma más dinámica las variaciones del mercado internacional.
La decisión implica un giro en la estrategia de ajuste, procurando evitar desfasajes prolongados entre los costos de importación y los valores en el mercado interno. Según indicaron fuentes oficiales, este mecanismo permitirá una mayor previsibilidad y transparencia, aunque también podría traducirse en variaciones más frecuentes para los consumidores.
Asimismo, el gobierno adelantó que se implementarán medidas de apoyo dirigidas a sectores productivos particularmente sensibles al costo del combustible, como el transporte y algunas actividades agropecuarias, con el fin de mitigar el impacto económico de la suba.
El contexto internacional continúa siendo determinante. La incertidumbre en torno al conflicto en Medio Oriente mantiene en vilo a los mercados energéticos, lo que obliga a los países importadores, como Uruguay, a ajustar sus políticas para sostener el equilibrio económico sin trasladar de forma abrupta los costos a la población.








































