El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social presentó ayer un informe elaborado por la Unidad de Estadística de esa secretaría de Estado, el Banco de Previsión Social (BPS) y la Facultad de Ciencias Sociales, donde se expone un panorama de los extranjeros que viven en Uruguay.
La presidenta del BPS Jimena Pardo explicó que, a enero de este año, los cotizantes extranjeros eran un 140 mil, lo que representa casi el 7% del total de los trabajadores inscriptos en el organismo.
La jerarca dijo la cifra representa el doble de los cotizantes con respecto a 2017, de los cuales la mayoría (55%) son hombres de 40 años en promedio. La mayoría corresponde a Montevideo, Maldonado y Canelones. Además, resaltó que la cifra de aportantes extranjeros se duplicó entre 2017 y 2026, con una población mayoritariamente masculina (55,5%) y joven, y con un promedio de 40 años. La mayoría se encuentra en Montevideo, Canelones y Maldonado.
Casi ocho de cada 10 (77% son dependientes) y el resto trabaja de manera autónoma. Argentinos y brasileños son quienes tienen empleos independientes, frente a venezolanos y cubanos que están en relación de dependencia. El 77% de los aportantes se desempeñan en el sector de la Industria y Comercio.
En el caso de las mujeres, el 80% de las trabajadoras son dependientes.
Según el Censo 2023, la estimación de personas nacidas fuera del país que arribaron entre 2018 y 2023 asciende a 44.167. Más de la mitad de las personas inmigrantes llegaron al país en los últimos 12 años, y una proporción sustantiva lo hizo entre 2018 y 2023.
A su turno, la responsable de la Unidad de Estadística del Ministerio, Victoria González, presentó un informe elaborado junto al Programa de Población de la Facultad de Ciencias Sociales, donde se destaca que la población migrante tiene una edad promedio menor y una inserción más intensa en el mercado laboral, con tasas de actividad y ocupación superiores a las de los trabajadores nativos.
Además, precisó que, pese a mantener niveles de informalidad similares a los nativos, los migrantes trabajan más horas y enfrentan una brecha de género que dificulta la inserción de las mujeres. Casi la mitad tiene formación terciaria, pero hay un desfasaje entre la calificación y las tareas que realizan.
En cuanto al origen de los migrantes, informó que Argentina (32.027 personas) se mantiene como el principal emisor, mientras que Venezuela y Cuba desplazaron a Brasil. Este nuevo perfil migratorio, jóvenes y calificados, buscan integrarse al sistema productivo pese a las brechas de desempleo existentes frente a los trabajadores nativos.
Los migrantes trabajan un promedio de 40 horas semanales mientras que los nativos promedian las 37.
Durante el acto en que se presentaron los datos, el ministro de Trabajo y Seguridad Juan Castillo dijo que con esa información se pueden elaborar políticas específicas para atender las distintas realidades de los migrantes.
























































