El presidente analizó el impacto del modelo de Nayib Bukele en Uruguay, señalando que la mitad de los votantes del Frente Amplio simpatiza con sus métodos. Orsi reconoció fallas históricas de la izquierda en el abordaje del delito.
En una extensa entrevista brindada al programa «Casillero Vacío» en la plataforma YouTube, el presidente de la República, Yamandú Orsi, realizó un profundo análisis sobre el estado de la seguridad pública y la percepción ciudadana respecto a la autoridad. Con un tono de autocrítica el mandatario reconoció que la izquierda uruguaya ha cedido terreno en una de las áreas que más preocupa a la sociedad.
«La izquierda llegó tarde a la discusión de la seguridad y la derecha monopolizó esa bandera», afirmó Orsi, según consignaron medios como El Observador, Subrayado y Montevideo Portal. Para el presidente, esta demora en ofrecer respuestas claras y una narrativa contundente sobre cómo combatir el crimen permitió que otros sectores políticos se apropiaran del concepto de “orden».
El fenómeno Bukele en la interna del Frente Amplio
Uno de los puntos más llamativos de la entrevista fue la mención a datos estadísticos sobre la aprobación del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, en Uruguay. Orsi reveló que, según mediciones de opinión pública, el 50% de los votantes del Frente Amplio simpatiza con ese líder y con los métodos del mandatario centroamericano.
«Que una encuesta dé eso es tremendo», reflexionó Orsi, señalando que el dato refleja una «sed de soluciones» que atraviesa todas las franjas ideológicas. El presidente advirtió que el cansancio ante la inseguridad está llevando a que incluso sectores progresistas vean con buenos ojos modelos que priorizan la efectividad inmediata, a veces a costa de las garantías institucionales.
En vez de hablar de seguridad hablábamos de convivencia… la derecha tomó la bandera de la seguridad, que es un derecho humano, y lo monopolizó durante tiempo. No quiere decir que la izquierda cuando llegaba al gobierno no actuara en seguridad, actuaba, ahora, el riesgo a caer en un discurso facilongo te hacía de repente hablar, de decir Gre Gre para decir Gregorio”, sentencio el mandatario uruguayo.
Haciendo foco en la realidad local, Orsi sostuvo que la falta de claridad en las formas de combatir el delito fue una debilidad histórica de su fuerza política. Admitió que, mientras la derecha se presentaba como el sector de la «mano firme», la izquierda tuvo dificultades para articular una propuesta que combinara la prevención con una represión del delito eficiente y dentro del marco legal.
El mandatario subrayó que el desafío actual de su gobierno es recuperar ese terreno perdido sin caer en el populismo penal. Para Orsi, Uruguay no puede permitirse sacrificar su tradición de garantías, pero tampoco puede ignorar que la ciudadanía exige una presencia del Estado mucho más robusta y decidida en los barrios.

































































