La administración encabezada por el intendente Miguel Abella impulsa una de las mayores inversiones en infraestructura de los últimos años con una fuerte apuesta a la descentralización, la movilidad urbana y la mejora de la calidad de vida de los vecinos. La iniciativa forma parte de la modificación presupuestal que actualmente analiza la Junta Departamental y contempla una batería de obras que alcanzarán a Maldonado, Piriápolis y Punta del Este, además de otras localidades del departamento.
El plan de gobierno tiene como eje que cada inversión llegue al territorio y responda a las necesidades concretas de la población, priorizando la recuperación de espacios públicos, la modernización de la infraestructura vial, la solución de problemas históricos de drenaje y la puesta en valor del patrimonio departamental.
En la jurisdicción del Municipio de Maldonado, una de las principales obras ya en marcha es el ensanche y la repavimentación de Leandro Gómez, que incluye nuevas veredas, ciclovías e iluminación, con una inversión superior a los 170 millones de pesos.
Otro de los proyectos de gran magnitud se desarrollará en el barrio Hipódromo, donde se prevé construir una rotonda, ejecutar nuevas vías internas y rehabilitar la Ruta 39. La intervención, estimada en 288 millones de pesos, apunta a mejorar los accesos y agilizar la circulación vehicular en una zona de importante crecimiento.
A esto se suma la futura construcción de la rotonda de Parada 45, anunciada oportunamente por la administración, con el objetivo de ordenar el tránsito, reforzar la seguridad vial y optimizar la movilidad.
La planificación también contempla una inversión de 131 millones de pesos para continuar desarrollando la infraestructura en la urbanización ubicada al norte de la ciudad, dotando de servicios esenciales a los vecinos adjudicatarios de terrenos.
En materia vial, el Municipio de Maldonado concentrará importantes recursos. Se destinarán 419 millones de pesos para construcción y mantenimiento de calles, ciclovías y veredas, mientras que otros 66 millones serán invertidos en cordón cuneta, pavimentación e infraestructura vial.
El realojo de las 185 familias del asentamiento Los Eucaliptus también requerirá nuevas intervenciones. Para ello se asignarán 44 millones de pesos destinados a obras viales que acompañen el desarrollo de ese sector.
La solución de problemas de drenaje constituye otro de los ejes del proyecto. Se prevé una inversión de 104 millones de pesos para ejecutar entubamientos, nuevos alcantarillados y la sustitución de tuberías por otras de mayor capacidad.
Entre las obras previstas figura además el ensanche de la Avenida Aparicio Saravia y Tacuarembó, con una inversión estimada en 110 millones de pesos.
La recuperación del patrimonio urbano también tendrá un lugar destacado. El proyecto contempla la renovación integral del casco histórico de Maldonado mediante la readecuación de la Plaza San Fernando, la Plaza del Vigía, la peatonal Sarandí, además de intervenciones en las calles Pérez del Puerto, 18 de Julio y Román Guerra, junto con la adquisición de terrenos, destinando para ello 41 millones de pesos.
En Piriápolis, la administración proyecta una nueva ciclovía que unirá Plaza Armenia con el Argentino Hotel, favoreciendo una circulación segura para bicicletas y otros medios de movilidad personal mediante una inversión de 10 millones de pesos.
La ciudad balnearia también recibirá 21 millones de pesos para pavimentación, calles, veredas y ciclovías, además de 13 millones para infraestructura vial.
Uno de los mayores desafíos será resolver los problemas de pluviales mediante una inversión de 71 millones de pesos, destinada a nuevas obras de entubamiento y alcantarillado.
Asimismo, el proyecto prevé elevar el estándar del pavimento en la Ruta 73, fortaleciendo la conectividad con las rutas 71 y 37 y el Camino de los Arrayanes.
En La Capuera se ejecutarán obras de infraestructura vial, drenajes, pavimentación, iluminación, espacios públicos y equipamiento urbano, mientras que el Parque de la Cascada será objeto de una profunda recuperación para transformarlo en un espacio recreativo moderno y accesible para toda la comunidad.
La preservación del patrimonio histórico también forma parte de la planificación. El Castillo de Piria recibirá una inversión de 15 millones de pesos para tareas de mantenimiento y restauración que permitan revertir el deterioro edilicio, especialmente en sectores como el antiguo laboratorio, donde el desgaste estructural representa un riesgo para visitantes y trabajadores.
En Punta del Este, el proyecto incluye obras de fuerte impacto urbano y turístico. Entre ellas sobresale la construcción de la Ciclovía Roosevelt, una intervención valorada en 13 millones de pesos que busca promover una movilidad más segura y sustentable.
También se ejecutará la esperada readecuación de calle Gorlero, con una inversión de 60 millones de pesos, destinada a mejorar la accesibilidad, ordenar el espacio público y potenciar el principal corredor comercial y turístico del balneario.
La península contará además con 184 millones de pesos para pavimentación, calles, ciclovías y veredas, junto con otros 59 millones destinados a infraestructura vial y pavimentos.
En paralelo, se desarrollarán nuevas obras hidráulicas para optimizar el sistema de pluviales y reducir los problemas ocasionados por lluvias intensas.
Entre las intervenciones más relevantes figura la reconstrucción integral de la Avenida del Mar, que incluirá ensanche, repavimentación, ciclovías, mejoras hidráulicas, nueva iluminación a lo largo de tres kilómetros y una inversión cercana a los 103 millones de pesos.
Otro proyecto emblemático será la renovación de la Plaza Artigas, donde funciona el tradicional paseo de artesanos. La propuesta contempla una recuperación integral del espacio, hoy afectado por un importante deterioro y sectores con riesgo estructural, buscando brindar mejores condiciones tanto para los trabajadores como para residentes y turistas.
Con esta cartera de proyectos, la administración de Miguel Abella busca consolidar una gestión enfocada en la descentralización, el fortalecimiento de los barrios y la inversión en infraestructura como herramienta para impulsar el desarrollo del departamento. La planificación apunta no solo a atender las necesidades actuales de la población, sino también a sentar las bases de un Maldonado preparado para enfrentar el crecimiento de las próximas décadas.











































