Los pocos locales que quedan, siguen libres únicamente por sus costos altos.
La situación se repite no solo en la emblemática avenida Gorlero, sino también en las calles laterales y en zonas tradicionalmente demandadas como La Barra y José Ignacio.
Este año la oferta es particularmente baja, en un contexto en el que los locales comerciales han dejado de alquilarse solo por la temporada y pasaron a contratos anuales, con valores que oscilan entre los 1.000 y 2.000 dólares mensuales, según sus características.
Este dinamismo del mercado está vinculado al desembarco de nuevas empresas de diversos rubros que han decidido instalarse e invertir en Punta del Este. Un ejemplo claro de la alta ocupación es la Calle 20, donde directamente no quedan locales disponibles.
























































