El economista y director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ignacio Munyo, analizó las proyecciones fiscales y macroeconómicas incluidas en el proyecto de Presupuesto que actualmente se discute en el Senado y cuestionó la solidez de los supuestos que sustentan el aumento del gasto público previsto para los próximos cinco años.
Munyo señaló que, según los datos oficiales, el gasto público crecerá 10% en términos reales respecto a la última rendición de cuentas. En ese marco, recordó que el propio Gobierno ha manifestado públicamente su sorpresa ante la “herencia fiscal recibida”, por lo que “hubiera sido una oportunidad para revisar cifras y gastos antes de proyectar un incremento adicional de esa magnitud”.
Respecto a los ingresos, advirtió que la recaudación depende directamente del crecimiento económico, especialmente de impuestos como IVA, IRPF e IRAE. El presupuesto oficial supone una expansión promedio del 2,5% del PIB para el próximo quinquenio, un número que Munyo calificó como ambicioso dadas las condiciones actuales.
También hizo referencia a la inflación proyectada en 4%, cifra consistente con el rango manejado por el Banco Central, aunque contextualizó que estos supuestos se mantienen dentro de un escenario donde Uruguay “seguirá siendo un país caro” en comparación internacional. Para el economista, esto plantea dudas sobre la compatibilidad entre las metas de crecimiento, la recaudación y las condiciones de competitividad.
Munyo expresó preocupación por la incertidumbre en torno a la recaudación de los tres nuevos impuestos, cuyo impacto real aún se desconoce. A esto se suma una tendencia histórica: “El gasto público ha crecido sin pausa desde 2005 y hoy es más del doble por persona que hace veinte años”, señaló, advirtiendo que esto implica un sector público “grande y pesado” cuya eficacia no está adecuadamente medida.
Un país caro, poco crecimiento y señales negativas para las inversiones
Consultado sobre el clima económico, Munyo afirmó que Uruguay enfrenta una situación “muy frágil”, marcada por un crecimiento promedio cercano al 1% en la última década y costos de producción “muy elevados”. La introducción de nuevos impuestos, especialmente para grandes empresas que compiten a nivel internacional, agrega ruido y revisiones en los planes de inversión.
“El mundo compite ferozmente por atraer inversiones. Hoy las empresas miran a Paraguay, empiezan a mirar a Argentina que está saliendo de la crisis, y también a Chile con un gobierno más amigable hacia las inversiones”, afirmó.
En este contexto, el economista planteó que Uruguay debe mejorar los incentivos, incluyendo los regímenes de exoneraciones como el de Zonas Francas. Munyo alertó que existe el riesgo de que se intenten modificar estos instrumentos para perseguir objetivos sociales o políticos, perdiendo de vista su finalidad principal: asegurar la rentabilidad y permanencia de las inversiones en el país.
“El gran desafío es que, en las condiciones actuales, las empresas en vez de venir se están yendo. Debemos ser más generosos en los incentivos”, sostuvo, añadiendo que los “espantapájaros” que antes alejaban inversiones de la región ya no están presentes ni en Argentina ni en Chile.































































