¿Qué te pareció Uruguay, conocías?
Vine de chiquito, con mi mamá, yo tendría unos cinco años y el único recuerdo que tenía era de un edificio, como medio escalonado, blanco, que es Casapueblo.
¿Cómo nace tu vínculo con el mundo artístico?
De chico siempre estuve metido en un montón de cosas: talleres de arte, folklore. Yo vengo de la ciudad de Salta donde levantás una piedra o corrés un árbol y salen quince cantantes, trece músicos, veinte artistas de todos los órdenes.
Allá el que no toca la guitarra, canta, baila, o toca el bombo. El que no pinta, escribe; así que de muy chiquito estuve ligado a eso y – además – en un colegio que tenía una formación artística. En el secundario opté por formación Bachiller de Arte y cuando salí del secundario, dije: bueno quiero estudiar algo y profesionalizarme lo más posible. Así que elegí dos carreras que tenían que ver con eso: Licenciatura en imagen y sonido por un lado y Producción y Dirección de radio televisión por otro.

¿A qué edad comenzaste a trabajar en la música?
A los doce comencé con la música y a los trece ya empecé a trabajar en eventos sociales, en boliches en cosas así.
Como DJ arranqué muy chiquitito. Estaba de moda la película “Tierra de osos” y había ido a alquilarla. Estando en el local vi en la pantalla un show de David Guetta. Recuerdo que pensé. ¿Qué es eso? Porque no es cantante, bailarín tampoco, no entendía.
Ahí me explotaron las neuronas y decidí ponerme investigar. Fue cuando dije “quiero hacer esto”. Siempre autodidacta, viendo tutoriales de youtube. Arranqué a producir música, a hacer remix a tocar en eventos, porque quería tener ese feedback con la gente.
Es muy fuerte esa conexión, poder leer la pista y poder estar en cualquier parte de Argentina o del mundo. Toqué mucho en Brasil, toqué en Europa también.
Además de David Guetta, ¿cuáles otros DJ o músicos son tus referentes?
En el ámbito que nos movemos nosotros, que es el cachengue Fer Palacio es un gran referente de la movida a nivel nacional. Si lo llevamos a nivel internacional, yo uso muchas técnicas de mezcla que simulan el scratch de antes. Trato de meter un poco de pianito y demás, por eso me gusta mucho Skrilik, por que lo hace musicalmente en vivo. Cuando lo escuche pensé ¡guau! está haciendo todo en vivo y lo está haciendo de una manera tremenda.
Me gusta mucho lo que él hace. Después de haber estado trabajando muchos años en Brasil, escuché un DJ que se llama Pedro Sampaio, que también canta, baila, es un showman. Así que voy sacando un poco de todos.
Uno recicla un montón de cosas en la vida y siempre está bueno tener como puntos de referencia para saber dónde partir a la hora de crear. Pero si bien tengo muchos referentes, yo creo que el haber sido tan autodidacta de chiquito, me hizo tener un estilo propio desde mis inicios y sigo profesionalizando eso.
Trabajé con muchos famosos de Salta, que hacían dos o tres cosas en todos los shows y todos los chicos los copiaban. Creo que lo importante de esto, es ver como ellos hacen un corte, un espacio y ejecutando algo, logran que la gente preste atención. A partir de eso tenemos que crear algo propio, otra cosa que, (por ahí se tarda mucho más), pero lo importante es que es algo original y propio: Y cuando es original y propio la gente te identifica con eso.

¿Cuándo no estás trabajando como DJ o produciendo música, a la hora de relajarte que música te gusta escuchar?
Es muy difícil que pase, porque vivo esto muy intensamente, así que es muy difícil que me relaje y que me ponga hacer otra cosa.
Escucho de todo, gracias a Dios, tuve muchos profesores que me abrieron la cabeza. Desde mi primer profesor de piano, me hicieron escuchar folklore, Cuchi Leguizamón y otros músicos salteños. Hasta mis últimos profesores que eran cantantes en bandas de reggae, de rock y un profesor gallego, que me hizo escuchar un montón de música clásica y la verdad que eso me abrió mucho la cabeza, porque te da muchas herramientas a la hora de hacer un show en vivo.
¿Qué es lo que más te impacta de la energía que se genera con la gente cuando estás en un show?
Es cómo manejar una moto de carrera a trescientos cincuenta kilómetros por hora, en una curva y contra curva, con lluvia, de noche, sin luz y con los ojos cerrados.
Esa es la adrenalina y lo que te genera, por eso yo busco mucho eso.
¿Que fue para vos, lo mejor y lo peor que te dejo este tiempo de pandemia?
Para mí fueron todas cosas buenas porque yo como que nací con una gran palabra tatuada en la piel: resiliencia. Arranqué de muy chico a los doce, trece años. El volver a empezar, el resurgir, el aprender de los fracasos, o que no salga nada durante un año; me dio una fuerza tremenda y una forma de poder alejarme y ver las cosas de otra manera.
A mí, lo que me pasó con la pandemia, fue que decidí que no quería dejar de hacer música. Vi colegas manejando un taxi y decía no quiero ir por ahí.
De pronto de 33 fechas cerradas, se canceló todo. Así que tuve que reestructurar un montón de cosas y aprender un montón de cosas nuevas. Fue el momento en donde me pude dedicar a hacer música, que no lo había podido hacer, porque desde muy chico sé que la manera de llevar plata a mi casa, era viajar, tocar y volver con la plata. Esa era mi mentalidad y la única manera en que yo pensé que la industria se movía.
Porque no estaba en la distribución de discos, de fonograma, master y esas cosas.


Me puse investigar y aprender mucho. Ahí es donde conozco a la gente Faro Latino, que muestran todo un camino y un mundo nuevo que son la monetización de plataformas.
Y preguntaba: o sea que ¿me van a pagar por hacer lo que a mí me gusta? Sí, pero es un camino largo. Cuando los conozco a ellos tenía tres mil oyentes en Spotify, porque subía muy de vez en cuando algo. Era muy complicado para mí por el copyright.
Hoy tenemos más de medio millón de los cuales el 30% es de Uruguay. Por eso mi interés de poder venir otra vez ya de grande a esta hermosa ciudad que tenemos tan cerca y tan lejos a la vez, por la economía.
Y acá estamos, con el equipo, vamos a hacer un vídeo, vamos a invertir; porque justamente eso me enseñó la pandemia, que en los momentos más adversos, el que crece, crece el triple.
Justamente hablando de las plataformas y de las redes en general sos un influencer. ¿Qué impacto tiene en tu día a día?
Yo realmente influencer no me considero, no me levanto todos los días diciendo eso. Yo me considero un Dj con influencia en una comunidad que me sigue.
Yo me lo tomo así muy espontáneo. Creo que uno pone un poquito de toda impronta en las redes sociales.
Hoy por hoy, me siguen muchos chicos (creo que son más chicos que chicas) que te ven, como un referente y para mi es una gran responsabilidad.
Sobre todo, porque hay que saber qué transmitir en las redes sociales, los chicos copian mucho lo que uno hace. Desde la rayita en el pelo, la forma de hablar, hasta el tatuaje, todo. Por eso me gustaría hacer esto, dejar un mensaje y que la gente pueda ver y comprobar en ese pibe y viendo las primeras imágenes, donde se iba en bondi a poner música bajo la lluvia por cincuenta pesos y ahora le está yendo bien y está viviendo como él quiere; entonces esas son mis dos metas, profesional y personalmente.

¿Cuál sería tu mayor sueño como músico, como profesional, y también como hombre?
La verdad que es la pregunta más linda que me hicieron en tantos años de notas. Musicalmente, siempre todos buscamos sacar un tema que sea representativo, una canción que guste y que perdure en el tiempo para poder tocar en los shows.
Mucha gente me pregunta cuál es mi sueño y yo mi sueño lo estoy viviendo, que es poder vivir de la música, es poder ayudar a mi mama, a mi familia con mi laburo.
Poder viajar con amigos, haciendo esto que me apasiona, conociendo gente nueva, ciudades hermosas. Ese es mi sueño y ya lo estoy viviendo, así que soy un agradecido de la vida.
Pero, también soy la persona con más auto exigencia que vas a conocer en tu vida, siempre aspiro a más y tengo muchos sueños, con los pies en la tierra.
Muchos sueños, muchas ganas de un montón de cosas. En plena pandemia gané un concurso para ser DJ oficial de Justin Quiles. Por problemas de aduana, de visa, no pude viajar, pero que empecé a trabajar de manera remota con ellos y me dijeron que el día que llegue a Miami, mi trabajo va a pegar, porque falta gente.
Así, que es más una meta más que un sueño a futuro poder ir allá y demostrar mi potencial.
Y como hombre, yo creo que el éxito de la exposición, la fama, o como le quieras decir, no tendría que existir si no tiene una misión. Una misión que vaya más allá de si te compraste un auto, si sos famoso, si la gente te pide sacar foto.
Para mí la misión es transmitirle a ese pibe que es del interior, de cualquier país; que teniendo todas en contra y arrancando de menos cincuenta, puede llegar a vivir de lo que le gusta. Porque es en mi experiencia, lo que me pasó siendo respetuoso, haciendo las cosas por derecha, ayudando a la gente cuando se puede.
Entonces, como hombre, es solo transmitir ese mensaje a los lugares donde vaya.







































